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Guerra en Oriente Próximo

Siria ofrece influir sobre Hezbolá a cambio de apoyo para recuperar los altos del Golán

Moratinos dice en Damasco que el país "quiere ser parte de la solución, no parte del problema"

Siria se ha comprometido a "ejercer toda su influencia" sobre el grupo libanés Hezbolá para encontrar una salida a su guerra con Israel. Así lo anunció ayer el ministro español de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, tras entrevistarse en Damasco con el presidente Bachar el Asad. No obstante, las autoridades sirias pusieron como condición un cambio en las circunstancias políticas y militares en Líbano, y recordaron la necesidad de una "paz global", que para Siria significa recuperar los altos del Golán.

"Siria quiere ser parte de la solución, no parte del problema", declaró Moratinos a los periodistas en referencia al conflicto que enfrenta a Israel con el grupo libanés Hezbolá. El ministro dijo haber recibido una respuesta positiva de los responsables sirios a su petición de que "tengan un papel constructivo en esta situación delicada". También destacó que ambos países comparten la idea de que "las opciones militares no van a resolver los problemas de Oriente Próximo". Además de con el presidente Bachar, Moratinos se reunió con el vicepresidente Faruk al Shara y con su homólogo, Walid al Moallem.

Traducidas, las declaraciones diplomáticas significan que "Siria podría influir en Hezbolá" siempre y cuando también obtenga algo a cambio. Ese "algo" sería, según un observador europeo en Damasco, que se abriera la negociación sobre el Golán, franja siria ocupada por Israel desde 1967. Aunque nadie mencionó de forma explícita el Golán, una "paz global" quiere decir que Israel se retire de todos los territorios árabes, no sólo Palestina o las granjas de Chebaa libanesas. La llamada vía siria del proceso de paz está paralizada desde el año 2000.

Los responsables sirios dejaron claro a Moratinos, según él mismo contó a los periodistas, que Hezbolá tendrá la última palabra sobre sus decisiones. Israel y EE UU acusan a Damasco de facilitar armas a Hezbolá, o al menos el paso de las mismas por su territorio. Todos los portavoces sirios niegan ese extremo aunque reconocen su apoyo político y moral al movimiento de resistencia chií. Por su parte, el ministro español también fue muy directo y dijo a sus anfitriones que su viaje era "políticamente costoso" y que si no daba algún fruto podría no repetirse.

No obstante, fuentes diplomáticas españolas explicaron que el ministro había quedado "razonablemente satisfecho de la visita". "Venía a abrir un canal y en ese sentido su viaje ha sido fructífero", interpretaban. La impresión es que sus interlocutores estaban "receptivos". Aún así, los diplomáticos se mostraron cautos. "Esto es un grano de arena, un pequeño empujón. La solución no se encuentra ni en Damasco ni en Madrid".

Para Siria, este viaje, el primero de un ministro occidental desde el inicio de la crisis libanesa, significa salir del aislamiento diplomático al que le tiene sometido no sólo EE UU sino varios de sus vecinos árabes (Egipto, Jordania y Arabia Saudí) y Francia. París, que responsabiliza al régimen sirio del asesinato del primer ministro libanés Rafic Hariri en febrero del año pasado, considera que "no es deseable" buscar la ayuda de Siria en el conflicto entre Israel y Hezbolá.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 4 de agosto de 2006