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Andorra ha negado 950 permisos de residencia por motivos de salud

Tener hepatitis, sida, cáncer o ser obeso es causa de rechazo

Tener hepatitis, diabetes, problemas con el alcohol o las drogas, HIV o ser obeso pueden ser causas para que el Gobierno andorrano niegue el permiso de residencia y trabajo a los extranjeros que quieran instalarse en el país o renovar su estancia. Entre 1998 y 2005, el Servicio Médico de Inmigración del Principado rechazó 950 solicitudes por estas u otras enfermedades, según datos oficiales en poder de la Asociación Médicos Progresistas.

La lista de enfermedades por las que se han negado los permisos de residencia e incluso se han realizado expulsiones incluye 88 dolencias, desde síndromes raros como el de Hunter hasta cánceres de mama o depresión. Con ello se descarta que las autoridades andorranas estén impidiendo la concesión de residencia sólo a personas con enfermedades transmisibles, como había aducido la directora de Trabajo del Principado, Yolanda Font [ver EL PAÍS del 25 de febrero]. El Ministerio de Justicia andorrano ha afirmado que exigir un reconocimiento médico previo a la autorización de residencia y a la de trabajo es legal.

Andorra ha firmado el Convenio Europeo de Derechos Humanos, y este acuerdo afirma que toda persona tiene derecho al trabajo sin otro requisito que la competencia profesional, sin que puedan aducirse motivos de salud, indica Médicos Progresistas.

Además, esta asociación de facultativos españoles afirma que algunas pruebas, como la del sida, se realizan sin informar a los afectados. Y que los médicos incumplen su código deontológico al informar a las autoridades los resultados. "Por todo ello en nuestra opinión se está llevando a cabo por parte de los servicios médicos de inmigración de su país una grave y repetida violación de derechos humanos" afirma el grupo de médicos, que han tratado a varias de las personas rechazadas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 11 de julio de 2006