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Khaled reivindica su 'raï' sin fronteras

El cantante ofrece cinco recitales en España

Khaled ha traspasado ya las fronteras del raï argelino para convertirse en una de las voces más importantes de la música sin fronteras estéticas o geográficas. Su último disco hace casi un año que apareció, pero Khaled no necesita la presión de la promoción para lanzarse nuevamente a la carretera. En los próximos días actuará en cinco ciudades españolas: Madrid (Veranos de la Villa, mañana), Palma de Mallorca (Mallorcamón, el viernes), Mataró (Crüilla de Cultures, el sábado 8), Barcelona (B-Estival, el día 12) y Lanuza (Pirineos Sur, el día 13).

Khaled es un hombre risueño que contagia fácilmente su sonrisa. Para romper el fuego saluda en castellano y recuerda que se crió en el barrio español de Orán, "oyendo a Joselito, comiendo paella y tortilla", y que su expresión favorita era "¡qué loco!". "En aquel barrio las costumbres eran muy españolas; en realidad, Orán es una ciudad española", comenta, "De ahí viene mi amor por la música andaluza, por el flamenco. De niño, mi madre me traducía las letras de las canciones flamencas".

Recordando esa juventud en Orán, Khaled abordó hace ahora un año la realización de su, por ahora, último disco, Ya-Rayi. "Fue como un volver las raíces, quería recuperar el raï tal como se cantaba en Orán en los años cincuenta con mucha influencia árabe-andaluza. Por esa misma razón, todo el disco está cantado en árabe, pero no en árabe clásico sino en el dialecto argelino".

Uno de los colaboradores del disco fue el histórico pianista Maurice El Medioni. "Es un judío norteafricano, de mi tierra, que interpreta la música árabe-andaluza de forma muy diferente a la tradicional, incluyendo cosas flamencas, valses, rumbas,... Adoro ese estilo años cincuenta. Además, me gusta trabajar con un judío como me gusta hacerlo con Don Was [productor de sus discos de mayor éxito: Didi y N'ssi N'ssi]

un judío norteamericano. Como musulmán, quiero mostrar que puedo trabajar con un judío sin problemas y ser felices. Que mi gente reflexione sobre un judío que quiere la paz y lucha por la vida. La música puede llevar mensajes de amor, paz, vida, todo, y no importa si eres judío o musulmán". Anteriormente, Khaled ya había grabado un dúo con la israelí Noa. "Fue diferente porque Noa es yemení y los árabes lo aceptaron porque era yemení, ¡es una locura!".

Don Was será uno de los productores del próximo disco de Khaled. "Estamos en ello pero en la fase actual de preparación todavía no sé que dirección tomará, ¡todo es nuevo!". Recientemente, Khaled firmó la música de la película Indigènes, de Rachid Bouchareb, ganadora de varios premios en el último Festival de Cannes.

El compromiso social de Khaled no se ha quedado sólo en apoyar películas como ésa o en algunas letras de denuncia incluidas en su repertorio. Por ejemplo, desde octubre de 2003 es embajador de la FAO. "Es importante luchar no sólo por la paz sino también por el futuro de las nuevas generaciones, de los niños", afirma. "Últimamente, han puesto patas arriba un país como Irak en vez de ocuparse de las cosas horribles que pasan en África, de los niños que mueren diariamente de hambre. Ése es el gran problema".

Entre estos problemas que cita Khaled no se puede dejar de lado el terrorismo del norte de África y muy especialmente el que ha sacudido Argelia y que todavía hoy le impide cantar ante sus compatriotas. "Hace muchos años que no actúo en Argelia por culpa del terrorismo, pero al menos pude regresar cuando tomó posesión el presidente Abdelaziz Bouteflika, que nos ha traído la paz y la calma y está reconstruyendo un país diezmado por el odio".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 5 de julio de 2006