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Crítica:POP | Estopa

Un valor seguro

Como pop significa solamente música popular -y no lo que algunos santones y monaguillos de la información musical reclaman sólo como identificativo de su exclusivo gusto personal-, los Muñoz volvieron a reivindicarse como unos de los mayores generadores de éxitos del género, en un concierto en el que hacía dos meses que habían colgado el cartel de "No hay billetajes". Enorme buena estrella tiene este dúo en el taurino recinto de Madrid, que parece que ni pintado como telón de fondo para servir de paisaje a las andanzas musicales de David y José Muñoz. Esta vez daba la sensación de que, aposta, la pareja se ha deshecho musicalmente de todo lo accesorio y ha concentrado las energías de su impecable grupo de acompañamiento en la simpleza y la contundencia necesarias para realzar la labor de los dos hermanos en escena; se trataría de una banda más al servicio de un dúo tan particular como Estopa y no un supergrupo de los que gastan la pólvora en fuegos artificiales, aunque calidad hay para ello.

Estopa

David Muñoz (voz), José Muñoz (guitarra y voz), Jose Antonio Romero (guitarra eléctrica), Juan Maya (guitarra flamenca), Antonio Ramos (bajo), Angie Bao (batería), Luis Dulzaides (percusión) y Jose Maria Cortina (teclados). Plaza de toros de Las Ventas. Madrid, jueves 29 de junio.

Una media hora después del horario previsto, una vez había anochecido y la plaza presentaba su aspecto más lustroso, con un lleno multicolor y total, el grupo salió a escena a los acordes de Malabares y el rugido de un público cómplice y decidido a pasárselo de miedo compitió con lo que salía por el equipo de altavoces. En la segunda canción, Tu calorro, el grito popular y las palmas correspondientes ganaban ya por goleada. Poco a poco fue transcurriendo un concierto, no por sabido menos brillante. El pop de los Estopa, que cobra forma de rumba, pero también de reggae, de bossa y de rock, renuncia a piruetas de innovación, pero es que tampoco las necesita para funcionar, como lo demuestran las 400.000 copias vendidas de su último disco y los seis conciertos más que van a dar este verano en la Comunidad de Madrid. Otra cosa será que la falta de renovación no pese en un futuro más o menos cercano en el interés que despierta el grupo, pero eso sólo el tiempo puede aclararlo.

A lo largo de dos horas en las que los dos hermanos hicieron gala de la simpatía, campechanía y cercanía que atesoran, la nave musical del concierto se fue deteniendo en puertos en los que la poesía -sí, poesía- va tejiendo bellas canciones de amor -a destacar Ya no me acuerdo, extraordinariamente interpretada por José-, de callejeo, de drogas blandas, de desencanto con el negro panorama laboral de los de más abajo... También hubo medley de éxitos en plan rumbita mega-mix, con lo que ahorraron tener que tocar entera La raja de tu falda, homenajes a Los Chichos y evocaciones a Camarón.

De nuevo el viaje musical en vivo junto a Estopa llegó al mejor de los puertos posibles y su público se meció, cantó, dio palmas y bailó al son de sus canciones. Ya se sabe, dentro del pop español, Estopa son un valor seguro.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 1 de julio de 2006