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Con el maestro

El príncipe Felipe cerró su discurso llamando maestro al pintor y dándole las gracias "por hacer lo que haces y ser como eres". Esa misma idea la repetían ayer los muchos asistentes que quisieron acompañar al gran maestro del realismo en un día tan especial.

Su mujer, la también pintora María Moreno, llegó con sus hijas Carmen y María y con tres de los cuatro nietos del pintor. El más pequeño no asistió porque "con tan pocos meses no nos fiamos", explicaba la abuela. Los otros tres, dos niñas y un niño, estaban fascinados y contentos de poder estar con los príncipes de Asturias. Confesaban que les gustaba mucho pintar y que posaban a menudo para su abuelo.

Del mundo del arte estaban los galeristas Soledad Lorenzo, Pepe Cobo, Elvira González, Manuel Cuevas, Álvaro Alcázar y Evelyn Botella. El arquitecto Rafael Moneo, autor de la ampliación del Prado, respondía a unos y otros las preguntas que le hacían sobre las obras. También estaban artistas que como él han defendido el realismo contra viento y marea en tiempos en los que la figuración no era sinónimo de modernidad, como Carmen Laffón, Francisco y Julio López Hernández y Juan José Aquerreta. Políticos como Beatriz Rodríguez Salmones y Miguel Ángel Cortés.

Del mundo de los museos, además del director del Prado, Miguel Zugaza, se encontraba la directora del Reina Sofía, Ana Martínez de Aguilar; los profesores y comisarios Francisco Calvo Serraller y Carmen Giménez, y el director del Instituto Cervantes, César Antonio Molina.

Lourdes Fernández, directora de Arco, explicaba las dificultades que está teniendo con las autoridades coreanas. El escritor Ian Gibson asistió en calidad de amigo y amante de la obra de Antonio López. Por los mismos motivos se encontraba Mari Luz Barreiros, propietaria de alguna de las obras más célebres del pintor. Otro conocido coleccionista presente era José Luis Álvarez, ex alcalde de Madrid y admirador del artista de Tomelloso.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 27 de junio de 2006