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Reportaje:Los desafíos de la educación | El acceso a la universidad

Rijkaard llega a la Selectividad

Un texto que alaba al entrenador del Barça entra en la prueba de catalán para el acceso a la universidad

En la universidad sólo los profesores envejecen. Los alumnos no lo hacen nunca. Ayer se pudo comprobar un año más con miles de jóvenes dieciochoañeros examinándose de Selectividad.

Los aspirantes tuvieron una mañana maratoniana, con tres pruebas, una detrás de otra. Se examinaron de las materias comunes de bachillerato: Lengua Castellana y Literatura y Lengua Catalana y Literatura y al filo del mediodía, un examen de Lengua Extranjera, Inglés o Francés, la mayoría.

Susanna tiene 19 años y quiere estudiar educación especial. Su amiga Montserrat, 18, aún no sabe qué estudiará si aprueba. Las dos hicieron las pruebas de Selectividad en la facultad de Económicas de la Universidad de Barcelona, en la Diagonal. Se examinaron de Lengua Castellana y Literatura y prefirieron hacerlo sobre un texto de Jaime Sabines titulado Me encanta Dios antes que sobre otro titulado Violencia y pandillas, de Nelsa Curbelo, directora de Ser-Paz, una entidad no gubernamental que trabaja para constuir una sociedad equitativa y solidaria.

En cambio, Arnau y Eduard, los dos de 17 años, prefirieron el texto de Nelsa Curbelo. "Lo puedes explicar mejor. Es más social", decía Eduard, que aspira a estudiar económicas o administración de empresas. "Bueno, lo que se pueda", precisaba su compañero Arnau.

Pero la verdadera sorpresa para algunos fue la prueba de Lengua Catalana y Literatura. Sentado en las escaleras de acceso a Económicas, Jordi Juaneda, de 17 años, decía que había preferido comentar una crónica de Toni Padilla que aparecía en el 9 Esportiu de Catalunya, elogiosa con la labor del entrenador del Barça, Frank Rijkaard, antes que un fragmento de la novela La Plaça del Diamant, de Mercè Rodorera. "Era más divertido. Había que explicar en una redacción qué te parece Rijkaard a partir del texto y luego contestar preguntas sobre construcciones gramaticales. He salido contento", decía Jordi, que quiere estudiar historia y periodismo.

Junto a él, Cristina Martín, de 19 años, que en la prueba de castellano había elegido la redacción sobre Violencia y pandillas y en la de catalán se decidió por el texto del ténico azulgrana. "El tema de Dios es más complejo porque cada uno tiene su visión. En cambio, las bandas juveniles están más de actualidad", comentaba Cristina. "Me gusta el deporte y practico baloncesto desde los seis años. Quiero estudiar en el Instituto Nacional de Educación Física para ser entrenadora o monitora", decía esta joven. Su compañera Blanca Segura, que quiere estudiar ciencias ambientales, se quejaba de que que había tenido poco tiempo para la prueba de castellano.

En total, cerca de 25.000 alumnos que se examinaron ayer deberán esperar aún tres semanas para saber si logran su meta de entrar en la universidad. Ayer, pese al trajín, a la mayoría se les veía contentos, algunos acompañados por sus padres.

El profesor de Economía Política, Gerardo Quintana, decía hace más de 30 años que los exámenes aseguraban la renovación infinita de alumnos siempre jóvenes en el aula, El examen era para el alumno como la ambrosía que garantizaba a quienes la tomaban la eternidad en el Olimpo de los dioses. Ayer se vio una vez más con una nueva hornada de universitarios en ciernes.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 21 de junio de 2006