Crítica:CLÁSICACrítica
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Divinamente

Andan la Sinfónica de Madrid y López Cobos metidos estos días en músicas que tienen que ver con lo religioso. En el Real con Diálogos de Carmelitas, y el miércoles con las Tres pequeñas liturgias de la presencia divina de Messiaen y el Stabat Mater de Poulenc. Fue una de las mejores sesiones que le recuerdo a la Sinfónica y a su titular. El amor de López Cobos por la música de Poulenc -que dirigió de memoria- se sabía de sobra, pero saltó a la vista con una luminosidad que iba más allá de la habitual contención del director, que tradujo con exactitud esa curiosa relación entre texto y música, esa suerte de abundancia del corazón que transgrede las reglas del dolor.

Las Tres pequeñas liturgias... son una especie de concentrado de Messiaen que en media hora nos hace escuchar a sus pájaros, a su gamelán y a las voces de su paraíso hecho de amor. López-Cobos supo meterse en ese mundo siempre nuevo con el apoyo excelente de la pianista Patricia Barton y de Valerie Hartmann-Claverie a las ondas Martenot. Muy bien la orquesta y los dos coros, y maravillosa Ofelia Sala en el Stabat Mater. Canta cada día mejor y, en esas nubes cercanas a lo divino, se mueve con una emoción contagiosa.

Orquesta Sinfónica de Madrid

Jesús López Cobos, director. Ofelia Sala, soprano. Coro de la Comunidad de Madrid. Coro de la RTVE. Obras de Messiaen y Poulenc. Auditorio Nacional. Madrid, 14 de junio.

* Este artículo apareció en la edición impresa del jueves, 15 de junio de 2006.

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