65ª Feria del Libro de Madrid

El entusiasmo de los lectores desborda el Retiro

Los autores y los visitantes de la feria aprovechan su último fin de semana para encontrarse

A un duelo de placeres se enfrenta hoy Madrid. A la competencia que a la Feria del Libro le ha hecho desde el viernes el tenis de Rafa Nadal, que esta tarde juega la final de Roland Garros, y al Mundial de fútbol inaugurado en Alemania hace dos días. Aunque la experiencia muestra que el número de asistentes no desciende, sino que cambia el tipo de público. Será más femenino, pronostica Mari Paz Arias, de la librería Antonio Machado.

En esa competencia con el deporte han pensado este fin de semana muchos de los responsables de las 346 casetas instaladas en el Paseo de Coches. "Aunque no es propiamente una competencia. Además, en estas dos semanas, el número de visitantes y de ventas ha sido satisfactorio, especialmente el primer fin de semana", asegura Teodoro Sacristán, director por segundo año consecutivo de la feria.

'Feria', una gata blanca con manchas grises, apareció en la caseta de la organización y no se ha querido ir

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Diecisiete días de libros, que se cumplen hoy, dejan diversas anécdotas y momentos estelares. La primera de ellas es que la 65ª edición de esta cita tiene mascota. Desde el primer día. Se llama Feria. Y es una gata blanca con manchas grises que apareció aquel viernes inaugural en la caseta de la organización y no se ha querido ir. Se deja querer, y a estas alturas tiene tantos pretendientes que Sacristán y su equipo sólo la dejarán con quien reúna las mejores condiciones. Es una gata que muchos acarician y más de uno se ha querido llevar infructuosamente porque ella se escapa para volver; y cada vez que le apetece da un salto a la caseta de enfrente, La Catarata, y se enrosca a descansar sobre el mismo libro siempre: El jardín secreto, de Laura Feliú.

A la sombra de la caseta estaba ella ayer por la mañana cuando a su lado pasó el filósofo Jesús Mosterín, a quien la feria homenajeó en un año dedicado a la ciencia, en el Pabellón de la Fundación Círculo de Lectores. "No hay que tener fe en nada, ni siquiera en la ciencia. El método científico está basado en que hay que desconfiar de todo. Hay que contrastar las cosas", afirma Mosterín, que ha publicado La naturaleza humana (Espasa). Según el autor, la verdadera misión de la ciencia "es su contribución a la cosmovisión. Al mapa del mundo que tenemos en la cabeza". El académico José Manuel Sánchez Ron dijo que Mosterín "es un filósofo que cree en el poder divulgativo de la ciencia".

Ese ha sido el hilo conductor de esta feria en la que han tenido un papel protagonista los niños y los jóvenes. La serie de conferencias, mesas redondas, talleres y actividades para los escolares ha tenido mucha acogida. Tanto que "pareciera que a los chavales les hubieran advertido o dado la consigna de que si se portaban bien y disfrutaban tendrían una buena nota. El entusiasmo ha sido sorprendente", dice Lola Ferreira, testigo diario de la feria, al coordinar la actividad periodística del Pabellón de la Fundación Círculo de Lectores.

Como cada año, ensayistas, narradores, poetas, periodistas y gente de la farándula que ha publicado libros han cumplido con el ritual de firmar. Algunos con colas extralargas que sorprenden a los visitantes, como les ocurría a dos adolescentes, uno de los cuales exclamó: "¡Anda, Buenafuente!", y el otro replicó: "¡Anda!", y corren a hacer una fila que da la vuelta a la caseta hasta llegar por detrás de la misma donde ya algunos tienen el libro He dicho (Planeta).

La tarde de ayer se cerró con la mesa redonda Literatura desde la homosexualidad: entre normalización y diferencia. En ella participaron Isabel Franc y Leopoldo Alas, entre otros.

Y si ayer llamaron la atención los jóvenes, el fin de semana pasado fue un público más mayor, de derechas y que incluso llegó a arengar contra el Gobierno y cantar vivas a Federico Jiménez Losantos, que firmaba España y Libertad (MR), mientras muchos pasaban delante de la caseta con cara de incredulidad.

Los autores de libros sobre esoterismo y verdades del más allá de la vida conocida o del planeta también han tenido gran acogida. Alejandro Jodorowsky con Cabaret místico (Siruela) o La escalera de los ángeles (Obelisco); Iker Jiménez y Carmen Porter con Milenio 3 (Aguilar), o el superventas nacional y estadounidense Javier Sierra con La cena secreta (Plaza & Janés) son algunos de los que han salido con la mano cansada.

Entre los momentos más alegres y de agradecimientos con el autor se encuentra el protagonizado por Pedro Almodóvar, que firmaba el guión de su película Volver (Ocho y Medio) mientras detrás de la caseta su hermano y algunos amigos pasaban la tarde dominical con un pic-nic. De las mañanas y tardes estelares de grandes autores destacan las de Mario Vargas Llosa con Travesuras de la niña mala (Alfaguara), Eduardo Mendoza con Mauricio o las elecciones primarias (Seix Barral), Javier Marías y José Saramago.

Pero en este tercero y último fin de semana el público ha sido, una vez más, el protagonista. Ha llegado a cumplir la parte de la cual hablaba Joseph Conrad en el proceso creativo: "El autor sólo escribe la mitad del libro. De la otra mitad debe ocuparse el lector". Y así lo han hecho.

* Este artículo apareció en la edición impresa del sábado, 10 de junio de 2006.

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