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Entrevista:SERGIO RAMÍREZ | Escritor | 65ª Feria del Libro de Madrid

"La gran parábola contemporánea es el miedo al otro"

¿Pueden un tigre y un lagarto llegar a un pacto y suicidarse? ¿O una araña asiática sembrar de nuevos miedos el mundo? Sí. En los cuentos de El reino animal (Alfaguara), de Sergio Ramírez (Masatepe, Nicaragua, 1942). Relatos en los que hay un doble homenaje: a los animales y a la relación que tiene el ser humano con ellos, y a las nuevas formas narrativas deudoras en parte del periodismo. Ganador del Premio Alfaguara de Novela en 1998 con Margarita, está linda la mar, este abogado y revolucionario, que llegó a ser vicepresidente de su país en 1985 tras luchar en el Frente Sandinista para derrocar al último de los Somoza, ha alternado sus registros literarios entre el relato y la novela, aunque el cuento ocupa un lugar especial en su vida como lector, autor y admirador de Chéjov, O'Henry y Quiroga. De hecho, su primer libro fue de relatos.

''El reino animal' destaca el gran desequilibrio entre el hombre y la naturaleza; o mejor, del ser humano, porque es pecaminoso decir hombre"

"La novela española y la latinoamericana se están emparentando en los temas. Los personajes históricos empiezan a ser literarios"

Pregunta. ¿Por qué escribir sobre animales o en torno a ellos?

Respuesta. Primero, por un asunto de misterio. De esa imposibilidad de comunicación por su falta de voz, lo cual crea la atmósfera de misterio entre los animales y nosotros, que somos también de su especie.

P. Son historias que parten de la realidad, de los periódicos.

R. En el relato siempre he buscado lo singular y siempre que ha salido algo en los periódicos sobre ellos es porque tiene esa característica. Aunque no todo sirve. Busco lo que trascienda la anécdota. Situaciones con un sentido profundo que tenga que ver con la condición humana. He mirado y analizado esos hechos hasta convertirlos en una pieza literaria. La mayoría de los cuentos están tomados de noticias, ellas me han dado el pie.

P. Hay un homenaje a la ciencia como soporte de las historias.

R. He escrito el libro como si se tratara de una pequeña enciclopedia. Por orden alfabético, con una fotografía del animal aludido y una nota en la que hago uso del lenguaje científico para mostrar los hechos, como una presentación en sociedad de cada animal.

P. Literatura e información.

R. Es esta tentación de borrar las fronteras de la imaginación y lo real. La incursión de la ficción en la realidad y a la inversa.

P. Con la historia de la araña asiática muestra la globalización de un nuevo miedo, en este caso la infección o enfermedad y su velocidad para propagarse.

R. La globalización viene también de todo lo que circula por Internet. Y estos son cuentos que son la invención de la invención. Historias que crea alguien para aterrorizar a los demás. Para que la gente se limite.

P. Muestran una realidad política y social desquiciante, ¿no?

R. ¡Sí! Todos los amarres que la globalización ha roto, los de las comunicaciones que a la vez han expresado las del miedo. Ésa es la gran parábola contemporánea: el miedo al otro.

P. El libro llega ahora que en el Congreso español se ha presentado un proyecto sobre los derechos de los grandes simios, y que aumentan las alarmas ante la extinción de especies.

R. Lo que no hay que hacer es maltratar a los animales. Ésa sería la gran moraleja. Lo que el libro presenta es el gran desequilibrio entre el hombre y la naturaleza, o, mejor, del ser humano, porque ahora es pecaminoso decir hombre. Hay una gran insensibilidad.

P. ¿Cómo está el cuento en América Latina, donde ha gozado de una gran tradición?

R. Ya no hay escritores cuentistas. Se ha ido perdiendo la costumbre de leer cuentos. Por eso soy un empedernido defensor del género. La tradición de Rulfo, Cortázar o Fuentes es muy difícil de encontrar en los autores de ahora. Quizá lo ven como un género menor, ¡y es un gran error!

P. ¿Cómo ve la literatura en español? ¿Hay una transición?

R. Sí. Hay una nueva generación y eso es saludable. Por mucha experimentación y ganas de salirse de lo que es el gran paisaje de América Latina han visto que éste está teñido de vida pública y política. Que es imposible eludirlos; como antes ocurrió con las dictaduras y desapariciones. Y eso está bien.

P. ¿Y la española?

R. Me parece que en eso la novela peninsular se está emparentando con la latinoamericana, en la selección de los temas. Aquí, los libros más exitosos hablan de la historia reciente, y los personajes legendarios empiezan a ser literarios. Es difícil apartarse de la realidad. La gran novela siempre ha sido eso. Y ahora se junta el estilo del periodista, que en su reportaje narra, con el del escritor que crea.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 8 de junio de 2006