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Reportaje:

Un director 'vitalicio'

El catedrático Manuel Cáliz recibe la Cruz de la Orden de Alfonso X tras 27 años como director del IES Alborán de Almería

Los alumnos del Instituto de Enseñanza Secundaria Alborán, en la capital almeriense, no musitaban palabra al paso de El Cáliz por los pasillos del centro. El sobrenombre corresponde al que, desde que se inauguró este instituto hace 27 años, ha sido su director: Manuel Cáliz Cáliz. Quizá los pupilos tengan ahora un motivo más para achantarse después de que el Ministerio de Educación haya concedido a este catedrático de Geografía e Historia de 58 años la Cruz de la Orden Civil de Alfonso X El Sabio por los méritos contraídos en el campo de la educación durante sus 34 años de servicio.

Pese a su afamada mano dura y disciplina férrea, heredada de los padres escolapios en los años de formación en Granada y de sus "profundas" raíces cristianas, Manuel Cáliz ha demostrado destreza, como el Rey Sabio, en la devoción y en la obligación. El Cáliz lo mismo reprocha a un estudiante la asistencia a clase en "bahamas" -bermudas masculinas definidas así por el profesor- y censura a un grupo de amigos por jugar a la brisca en la puerta del instituto, que se deshace en encontrar el mejor de los itinerarios posibles en el viaje de estudios como actividad complementaria a la teoría o mueve Roma con Santiago para organizar la mejor de las fiestas de graduación. "Sigue teniendo la misma ilusión que al principio, algo complicado en estos días. El instituto que él dirige ha conseguido un nivel altísimo en selectividad y, por qué no decirlo, todos los que salen de este centro también cuentan con una formación como personas", reflexiona el ex alumno José Luis López Villalobos.

Lo cierto es que el instituto Alborán es "diferente" y la figura de su director tiene mucho que ver en ello. El Alborán, por ejemplo, fue el primer centro de la provincia en ofrecer una formación bilingüe como alternativa educativa gracias a la abnegación de su director. "Se fue a Francia un verano entero a aprender francés para dar su clase de Historia en bilingüe. Da muchos temas en francés. Siempre intenta hacer cosas que mejoren la calidad educativa y su idea es la excelencia educativa, ese es su norte. Vive el centro y tiene una capacidad de gestión increíble", apunta el secretario del instituto y profesor Felipe Gómez Ortega.

La construcción de un salón auditorio, la colocación de un ascensor en el edificio, la habilitación de taquillas para los alumnos o los fastos por las bodas de plata del instituto celebrados el curso pasado con todas la promociones de alumnos son algunas muestras de su gestión en los últimos 15 años, sin contar los innumerables encuentros y convivencias propiciados entre los docentes en horario extraescolar. Su perfil de docente concienzudo siempre dispuesto a complementar lo académico con lo festivo, tal y como reconocía un ex alumno y ahora colega suyo de profesión, hace obviar la parte más severa y autoritaria de su persona: El Cáliz llegó a encararse con un estudiante de otro centro que lanzaba huevos a la fachada del Alborán hace varios años. "Los hombres se conocen por sus obras y la imagen de esta casa es, de alguna manera, una obra suya. Ha facilitado el ambiente para que esto siga siendo algo mejor, ese es el mérito", señala el profesor de Filosofía José Manuel Capilla.

Lo extraordinario de la condecoración que le ha sido impuesta el pasado 2 de junio por el delegado de Educación, Francisco Maldonado, es que la distinción viene precedida de una petición unánime de toda la comunidad educativa, que acordó tributarle un reconocimiento que culminó en la concesión de Cruz de Alfonso X otorgada por la ex ministra María Jesús Sansegundo. "Esta distinción debiera pertenecer a toda la comunidad del IES Alborán. Así la entiendo y por ello la recibo", dijo solemne el director el día de su homenaje.

Cáliz cuenta, todavía, con seis años más para seguir al frente del centro y culminar así una carrera preñada de innumerables servicios administrativos y profesionales. En el lustro que le resta seguirá poniendo en práctica la mayor de sus convicciones: "La imagen de la administración somos los funcionarios".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 8 de junio de 2006