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Rusia quiere comprensión a cambio de gas

Moscú exige a la UE que no se inmiscuya en sus conflictos internos si quiere energía

Las crecientes necesidades energéticas han forzado a la UE a proponer a Rusia unas relaciones "preferentes y privilegiadas", con el propósito de obtener una mayor garantía en los suministros de gas y petróleo. Con este objetivo, en la reciente cumbre de Sochi (mar Negro), el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durão Barroso, ofreció al presidente ruso, Vladímir Putin, un Acuerdo de Libre Comercio Plus (ALCP) que "debería ir más allá de los aspectos económicos". En esta "genuina asociación económica privilegiada, la energía debería ser una parte esencial", según fuentes comunitarias. Rusia exigió más comprensión en sus conflictos internos y fronterizos (Chechenia, Ucrania, Moldavia y Estonia) y un papel internacional más relevante. En resumidas cuentas, gas y petróleo a cambio de un mayor reconocimiento político.

Putin ha advertido que su prioridad es lograr la entrada en la OMC antes de fin de año

El nuevo acuerdo que propuso Barroso, que "debería reflejar la relación más madura" existente entre Rusia y la UE, despertó un vivo interés en el mandatario ruso. Para Putin, es "una idea que hasta ahora no había aparecido, pero que parece atractiva". La Comisión pedirá al próximo Consejo que le otorgue el mandato para iniciar estas negociaciones de mayor rango a principios de 2007.

Las prioridades de Moscú también son muy precisas. En el horizonte inmediato, Rusia aspira a incorporarse a la Organización Mundial de Comercio (OMC) antes de fin de año, para lo que pidió el apoyo de Bruselas. Moscú pretende además una mayor comprensión por parte de Europa en sus conflictos y un reconocimiento más explícito en la arena internacional. La participación en la cumbre de Javier Solana, alto representante para la Política Exterior y de Seguridad Común, y de Wolfgang Schüssel, canciller de Austria, que ostenta la presidencia de turno, permitió un tratamiento más detallado de los asuntos y aproximar posiciones. Putin estaba acompañado por su primer ministro, Mijaíl Fradkov, otros cuatro miembros de su Gobierno y destacados altos cargos. Por parte europea asistieron también los comisarios Peter Mandelson, de Comercio, y Benita Ferrero-Waldner, de Exteriores.

Para favorecer un clima de mayor distensión, Schüssel definió a Rusia como un "socio clave para la UE" y celebró que Putin en su discurso anual hubiera calificado a la UE "como el mayor socio". Durão Barroso mejoró el cumplido expresando el deseo de la UE "de ser no sólo el mayor, sino el mejor socio" de Rusia en una relación basada en valores comunes.

Mandelson expresó la voluntad de la UE de llevar las relaciones económicas a "un nuevo nivel", que definió como "una relación privilegiada de socios preferenciales". Además de garantizar el libre intercambio de bienes y servicios, el ALCP facilitaría "las inversiones, la normalización de los servicios financieros y los derechos de propiedad intelectual, las telecomunicaciones, el transporte y la energía". El líder ruso afirmó que la UE es "un socio internacional clave" con quien Rusia quiere trabajar para promover la estabilidad y el desarrollo económico en cuatro espacios comunes: economía; libertad, seguridad y justicia; seguridad exterior e investigación; y educación y cultura.

A pesar de la buena acogida de la oferta del ALCP, Putin advirtió que su prioridad era lograr la entrada de Rusia en la OMC antes de fin de año. German Gref, ministro ruso de Economía, Desarrollo y Comercio, indicó que las negociaciones estaban en la recta final. Un total de 54 países ya habían firmado acuerdos bilaterales. El acuerdo global estaba sólo pendiente de cerrar seis "duros" temas. Gref mostró su esperanza de que la "UE ayudaría como una locomotora" a Rusia para que las negociaciones pudieran terminar a finales de 2006 y el ingreso en la OMC fuese a principios del próximo año. Para Gref, las negociaciones para el nuevo acuerdo entre Rusia y la UE podrían empezar a principios de 2007. Schüssel precisó que los expertos ya estaban trabajando sobre el asunto.

En el plano de las relaciones internacionales, Solana destacó el buen funcionamiento de la cooperación en el Espacio Común de Seguridad Exterior. En el caso de Irán esta cooperación "era fundamental". En este contexto, el jefe de la diplomacia europea puso de relieve la importancia del diálogo entre Rusia y la UE en los asuntos estratégicos, lo que significaba "una nueva calidad de la relación". Solana subrayó el aumento de contactos y reuniones militares y la voluntad de Putin en la "no proliferación" de armas.

Rusia aprovechó su posición para poner encima de la mesa una larga lista de quejas. El presidente ruso pidió a la UE que "por favor no interfiriera en Chechenia". En este sentido, lamentó que Beslan no fuera mencionada casi nunca cuando se hacía referencia a los mayores ataques terroristas de los últimos años.

En relación con Ucrania, Putin mostró su asombro por el apoyo de la UE a los líderes de Ucrania "por razones políticas", sin tener en cuenta los intereses de sus consumidores. Subrayó que "la Unión Soviética había sido siempre un proveedor estable y fiable, incluso durante las peores confrontaciones entre los dos sistemas mundiales". Insistió en que durante los últimos 15 años, Ucrania había recibido subvenciones en los suministros que equivalían a entre 3.000 y 5.000 millones de dólares (2.300 y 3.800 millones de euros). Rusia vendía el gas a Ucrania a 50 dólares por 1.000 metros cúbicos de gas, mientras que el precio de mercado en los contratos con Austria, por ejemplo, era de 230 dólares. El último precio acordado con Ucrania hasta julio fue de 95 dólares.

Europa quiere su trozo del pastel

El Gobierno de Moscú está preparando una nueva ley que permitirá la inversión extranjera en los campos de gas y petróleo rusos de dimensión pequeña y media. Las autoridades rusas han elaborado un proyecto de ley sobre recursos naturales, que ya se encuentra en el Parlamento, para que este sector sea sometido a regulación civil en lugar de administrativa, pero las mayores reservas de gas y petróleo fueron excluidas. Así, Putin respondía a las demandas de Bruselas de permitir mayor facilidades de inversión de las empresas europeas en sus instalaciones y oleoductos.

Al mismo tiempo, el Gobierno ruso prepara la división del gigante energético Gazprom, bajo control estatal, en compañías separadas de transporte, exploración y financiación. De momento, no dará más pasos hacia una mayor participación privada hasta que las nuevas compañías no estén más consolidadas.

En medios comunitarios hay una fuerte preocupación por el aumento de la dependencia exterior de la UE, que en 2030 será del 90% en el petróleo y del 70% en gas, según Bruselas. La Comisión Europea ve con preocupación que el aumento de la demanda de gas hasta 2020 ascenderá a 200 millones de toneladas equivalentes de petróleo, mientras que las exportaciones de Rusia sólo crecerán en 50 millones, según fuentes oficiales de Moscú.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 7 de junio de 2006

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