Senegal suspende las repatriaciones desde Canarias tras la protesta de 99 inmigrantes

El Gobierno africano acusa a España de engañarlos y maltratarlos y pide un trato humanitario

Senegal suspendió ayer "temporalmente", mediante nota verbal a la Embajada española en Dakar, su compromiso de aceptar la repatriación de los 800 ciudadanos que llegaron clandestinamente a Canarias. El Gobierno de Abdoulaye Wade argumentó "irregularidades en el traslado" y denunció que se ha engañado y maltratado a sus 99 compatriotas devueltos en el primer vuelo. Sin embargo, a última hora, un portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores del país africano aseguró que el compromiso de repatriación sigue vigente y que sólo se espera que el Ejecutivo español garantice un trato humanitario a los devueltos. El número dos de Exteriores, Bernardino León, vuelve hoy a Dakar.

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Un día ha durado el compromiso adquirido el miércoles por el secretario de Estado de Exteriores, Bernardino León, con el Gobierno senegalés. El acuerdo se ha ido al traste tras las protestas protagonizadas ese mismo día en el aeropuerto de Dakar por los 99 primeros repatriados contra su propio Gobierno que, sin embargo, ha cargado contra el Ejecutivo español y las condiciones en que se efectuó la repatriación.

"Deploramos las condiciones de repatriación", dijo el ministro senegalés de Agricultura, que fue el primero en recibir ayer a los inmigrantes repatriados, quienes, aseguró, fueron "esposados" y engañados, haciéndoles creer que iban de viaje a Málaga. Por el momento, las repatriaciones han sido suspendidas hasta que se investiguen esos hechos en un proceso que será largo, según Bernardino León.

Los inmigrantes habían sido embarcados en un avión alquilado en Fuerteventura, donde fueron esposados con una cinta plástica. Los senegaleses fueron escoltados por agentes del Cuerpo Nacional de Policía especializados en repatriaciones que negaron que se les dispensara trato deplorable alguno. "La repatriación de los ciudadanos senegaleses se ha realizado cumpliendo todos los requisitos legales y las normas de seguridad habituales establecidas para este tipo de actuaciones, con un respeto escrupuloso de los derechos individuales de todos los incursos en la medida de expulsión", aseguró ayer la Dirección General de la Policía, en un comunicado.

De hecho, los primeros repatriados no se quejaron del trato recibido por España, sino de que fueron traicionados por funcionarios de su propio país. Los 99 repatriados, nada más llegar a Dakar, se negaron a bajar del avión y reclamaron la presencia de altas autoridades. Tuvieron que acudir varios ministros para convencerles, con el argumento de que les darían trabajo dentro de un nuevo plan agrícola que se está lanzando en el país.

La noticia de la repatriación y las protestas fue recogida ampliamente por los medios de comunicación de Senegal, donde habrá elecciones en año y medio. Los repatriados relataron que todo fue bien hasta que se entrevistaron en Canarias con funcionarios senegaleses. Uno de los inmigrantes, Samba Ndao Dieng relató al diario Le Quotidien: "Dos mujeres y tres hombres que dijeron trabajar para el Gobierno senegalés vinieron a vernos y nos dijeron que nos iban a ayudar, que nos iban a llevar a campamentos que se encontraban en Málaga y Madrid, donde deberíamos pasar 40 días antes de entrar en España a trabajar".

Los inmigrantes dieron crédito a sus palabras. Pero, cuando fueron embarcados, fueron esposados por la policía española y, tras horas de viaje, se vieron en Dakar. "Ahora sabemos que ha sido Abdoulaye Wade el que nos ha hecho repatriar", insistió Ndao. De hecho, los repatriados han exigido a las autoridades de su país les devuelvan los 800.000 francos CFA (unos 1.220 euros) que les costó el viaje a cada uno en el cayuco.

Ante la situación de estos inmigrantes, ampliamente difundida por las radios del país, los representantes senegaleses parecen habérselo pensado mejor. El compromiso era débil, pese a que León dijo el miércoles que "era suficiente y que no era necesario un acuerdo de repatriación como el que España tiene con otros países africanos", como Marruecos y Mauritania, mientras el presidente Wade hablaba de "inmigración ilegal cero".

Nuevas gestiones

Ayer, el embajador de España en Dakar, Fernando Morán, permanecía reunido con su equipo para estudiar la respuesta española ante la suspensión. El ministro de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, se puso en contacto con su homólogo senegalés, Cheikh Tidiane Gadio, para interesarse sobre el tema. En esa conversación, las autoridades senegalesas reiteraron que, pese a todo, "siguen firmes en su propósito" de colaborar con España.

León intentará hoy en Dakar recomponer el acuerdo de repatriaciones, ya que aún quedan unos 600 senegaleses en Canarias, donde precisamente ayer arribó otro cayuco con 49 subsaharianos. La suspensión del pacto con Senegal llevó al PP a preguntar a José Luis Rodríguez Zapatero, a través de una nota pública, si este "fracaso" forma parte "de la exitosa política de inmigración del Gobierno".

El comisario europeo de Seguridad, Libertad y Justicia, Franco Frattini, afirmó ayer que la suspensión por parte de Senegal de las repatriaciones sólo puede entenderse si es "temporal" y "por razones excepcionales, como un problema de identificación, pero un rechazo de larga duración no estaría justificado".

* Este artículo apareció en la edición impresa del jueves, 01 de junio de 2006.

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