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Entrevista:JORDI VALLS | Consejero de Trabajo e Industria de la Generalitat

"Una deslocalización no tiene nada que ver con la debilidad de un Gobierno"

Jordi Valls (Manresa, 1969) ha aterrizado como nuevo consejero de Trabajo e Industria en la recta final del Gobierno de Pasqual Maragall. El ex alcalde de Manresa se ha estrenado en el cargo, tras la ruptura del tripartito, con la crisis de Braun.

Pregunta. ¿Cómo definiría los años del tripartito?

Respuesta. Ha querido afrontar el Estatuto, la alternancia después de 23 años y un Gobierno de coalición, y no ha podido afrontar los tres retos a la vez.

P. ¿Le entusiasma el nuevo Estatuto?

R. Intenta dar respuesta a nuevas realidades. El de 1979 no hablaba de telecomunicaciones, sociedad de la información, movimientos migratorios, no tenía en cuenta la globalización ni hablaba de igualdad de sexo, ni de Europa. ¿Responde a todo lo que yo quisiera? No, pero conseguir el 100% de lo que uno quiere es desmovilizador.

"Maragall es el mejor candidato. El debate sobre si lo seguirá siendo interesa básicamente a nuestros adversarios, no al PSC ni al país"

"No podemos decir 'no' a las centrales nucleares y luego tener dificultades para desarrollar parques eólicos"

"A Gas Natural le recomendaría ahora que intente alcanzar un acuerdo sobre la operación de Endesa"

P. ¿No contribuye a desmovilizar el mezclar la campaña con el debate sobre la sucesión de Maragall, cuestionado incluso dentro del PSC?

R. El Estatuto es un capital del pueblo catalán, no pertenece a nadie. Sobre el candidato del PSC ya hablaremos.

P. ¿Maragall es el mejor candidato?

R. Es el presidente y es el mejor candidato. El debate sobre si lo seguirá siendo interesa básicamente a nuestros adversarios, no al PSC ni al país.

P. Montilla ha dicho que le gustaría ser presidente.

R. ¿Quién diría que no? Creo que a cualquier miembro del PSC que se le pregunte diría que sí. Pero es una expresión, no una ambición.

P. Su aterrizaje no le ha dado mucha tregua: ha explotado la mayor crisis industrial después de Lear, la de Braun.

R. Puedo entender los procesos de deslocalización, y no defiendo ni normativas proteccionistas ni que la Administración acuda a salvar empresas. Pero un Gobierno tampoco puede aceptar tranquilamente que una empresa diga que se marcha, algo que afecta a la vida de 700 personas, y que encima lo diga en un comunicado. Una empresa tiene responsabilidades sociales, con el territorio y con el sector industrial que se ha consolidado a su alrededor. También pido que ante una situación como ésta trabajáramos todos juntos.

P. ¿Eso por quién va?

R. Una deslocalización no tiene nada que ver con la debilidad de un Gobierno

[en alusión a las críticas del secretario general de CC OO de Cataluña, Joan Coscubiela].

P. ¿Qué piensa hacer para que Braun se quede?

R. Estamos haciendo gestiones con la empresa para que reconsidere su posición. No me gustaría que se creasen falsas expectativas, la situación es complicada, pero el Gobierno no tendrá una actitud de resignación. La empresa ha de cumplir la ley. Ésta dice que tienen que existir causas productivas, organizativas o económicas, y la empresa todavía no lo ha demostrado.

P. Producir en China es más barato. Pero ¿no le preocupa que la actividad de I+D se traslade a Alemania? ¿Dónde está el cambio de modelo de competitividad?

R. Creo que el cambio de modelo se está produciendo en estos momentos. El centro de I+D de Almirall es un ejemplo. Hay una fuerte inversión pública y privada en I+D+i.

P. Tras el azote de Samsung, Panasonic o Levi's, ¿de qué sirvió crear las mesas del textil, automoción y electrónica?

R. En una economía globalizada no tenemos capacidad para solucionarlo todo. Entre las dos administraciones hemos diseñado un plan renove para incentivar el consumo de electrodomésticos, e intentamos facilitar el ahorro energético, introducir planes sociales que incluyan formación para la competitividad, o acompañar a las empresas proveedoras de grandes multinacionales a que se busquen nuevos mercados o nuevos productos.

P. ¿Le inquieta el futuro de Seat, tras la crisis?

R. La preocupación en Seat es que sus productos tengan una alta comercialización. En segundo lugar, la necesidad de que defina su estructura directiva, y ya ha empezado a hacerlo. En el primer trimestre las ventas le van bastante bien. El ámbito de colaboración entre la empresa y los sindicatos es positivo.

P. Seat ha propuesto adaptar los contratos a las vidas de los modelos. ¿Qué le parece?

R. Es un nuevo concepto, el de la flexiseguridad. Se trata de intentar responder a las necesidades de flexibilidad del sector industrial, que no precariedad, y dotar de seguridad a los trabajadores. Ese es el reto de un sector industrial que también necesita trabajadores formados y estables. Pero el modelo no se desarrolla sólo por una figura contractual determinada, es un compromiso entre las partes.

P. ¿Cuál es su primer objetivo en lo que queda de mandato?

R. Aumentar la dotación para la I+D+i y para la tecnología. Yo no pienso a corto plazo. Si de verdad nos creemos, y yo así lo creo, que estamos ante un nuevo modelo industrial, tenemos que meter más tecnología en todos los procesos productivos para aumentar la productividad. También necesitamos reforzar la cultura del riesgo, y falta dimensión empresarial.

P. ¿Qué recomienda a Gas Natural en la OPA a Endesa?

R. Que intente alcanzar un acuerdo.

P. ¿Con quién?

R. Me cuesta manifestarme, por la enorme trama jurídica. En términos de pedagogía, las OPA no han beneficiado el sector energético. Existe una avalancha de información y da la sensación de que lo único que importa es cómo lograr que suba un valor en Bolsa, los beneficios de las compañías y que la energía es un bien fácil, que no hay problemas de suministro, y resulta que tenemos una dependencia energética importante y una red de distribución discutible en cuanto a calidad. Pasa con la energía eólica: queremos desarrollarla, pero no basta con escribir en un papel que vamos a crear 3.000 MW, requiere un compromiso del territorio. No podemos decir no a las nucleares y tener dificultades para desarrollar parques eólicos.

P. Las discrepancias en el Gobierno tampoco ayudan.

R. Sí pero hemos elaborado un Plan de Energía, del que se hablaba ya desde hace 10 años. En 1996, los debates, si se abrían, como el de la interconexión con Francia, se cerraban en falso.

P. ¿Recomendaría a las patronales catalanas que no se sienten cómodas en la CEOE que rompan con ella?

R. Desde la libertad de decisión de las patronales, yo fortalecería mi patronal y no abandonar la otra: es mejor luchar desde dentro que estando fuera.

P. Consumo depende ahora de usted. ¿Qué puede hacer la Generalitat con los afectados por la presunta estafa filatélica?

R. Poca cosa. Forma parte de un proceso judicial. Nos hemos reunidos con las asociaciones de consumidores y haremos una aportación económica para que se pueda atender a los afectados, acompañarles y asesorarles en situación jurídica.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 28 de mayo de 2006