Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
Editorial:

La misión se complica

La misión militar de la comunidad internacional en Afganistán se complica por momentos. Por ello, el nuevo ministro de Defensa español, José Antonio Alonso, ha dado el paso esperado: pedir autorización al Congreso (ayer en comisión, mañana en el pleno) para enviar hasta 150 soldados más que se sumen a los 570 que ya están en el país centroasiático. No se puede estar a medias, pues el riesgo entonces es que las tropas sólo sirvan para protegerse a sí mismas, y no a los que están ayudando a reconstruir el país.

Pero tendrán que afrontar nuevos riesgos. Afganistán "no es un país seguro", afirmó Alonso con un exceso de cautela. Lo prueba el hecho de que empieza a haber atentados suicidas, lacra de la que se había librado ese país hasta hace poco. Los talibanes y Al Qaeda se están reforzando en el sur con la llegada de la primavera, que facilita los ataques, y con la paulatina retirada estadounidense. Esta guerra inacabada, en respuesta al ataque terrorista del 11-S y con el aval de la ONU, ha sido mal planteada. El peligro no es el que apuntaba el portavoz de Esquerra de que se acaben fusionando las misiones de la OTAN y de EE UU, sino que esta última vaya desapareciendo. Las tropas españolas salieron de la zona de Kabul para encargarse de otra, en el oeste del país. Las nuevas se envían ahora para reforzar la "seguridad global".

La mayoría de los grupos políticos apoyaron la petición de Alonso. Resulta, sin embargo, un poco absurdo que el Gobierno vaya pidiendo autorización parlamentaria gota a gota para esta misión, en vez de hacer un planteamiento más general. Alonso confirmó también que España estudia enviar tropas a Congo, dentro de una misión europea de envergadura para proteger las elecciones presidenciales democráticas previstas en junio. Las demandas sobre nuestras Fuerzas Armadas aumentan. El ministro dijo algo que conviene recordar: la política de defensa es un "instrumento esencial de la política exterior". El peso de un país se mide también por lo que aporta a la seguridad del resto del mundo, y no sólo a la propia.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 10 de mayo de 2006