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Un acuerdo contra la precariedad

Zapatero asegura que la reforma laboral mejorará la productividad

El presidente del Gobierno firma su primer gran acuerdo con la patronal y los sindicatos

Con la firma de un acuerdo tripartito en La Moncloa, Gobierno, patronal y sindicatos dieron ayer su visto bueno a la primera reforma laboral del mandato de Zapatero. Se trata del acuerdo laboral más ambicioso proyectado para esta legislatura y pretende reducir la temporalidad abusiva en el mercado -afecta a uno de cada tres asalariados- y rebajar los costes a las empresas. El presidente del Gobierno ensalzó la actitud de los negociadores, que han encontrado numerosas dificultades durante más de un año para cerrar el acuerdo, y los sindicatos pidieron que sirva para cambiar el modelo productivo del país. La CEOE subrayó que la reforma convertirá en fijos a "un buen número" de temporales.

El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, cuenta ya con su reforma laboral. Más de un año después de comenzar las negociaciones, el jefe del Ejecutivo estampó ayer su firma, junto a la de los líderes de los sindicatos UGT y Comisiones Obreras y la patronal CEOE, en el acuerdo más importante del proceso de diálogo social que se desarrolla en esta legislatura. Por el ambicioso fin que persigue (reducir la temporalidad y mejorar la calidad del empleo) y por las múltiples dificultades que ha atravesado desde su arranque, el presidente se atrevió a considerarlo "histórico".

La Moncloa recurrió ayer a la máxima solemnidad para escenificar el proyecto laboral más ambicioso del Ejecutivo. Con rostro satisfecho, Zapatero se mostró convencido de que el acuerdo logrará su "objetivo estratégico": reducir la temporalidad, que afecta a uno de la cada tres asalariados en España. Como consecuencia de ello, mejorará la productividad, "al facilitar la acumulación de capital humano y la mejor inserción y compromiso con la empresa".

Los temporales que ocupen más de dos años el mismo puesto en 30 meses serán fijos

La intervención del presidente se centró en demostrar las ventajas económicas que se derivan de la estabilidad en el empleo. "El crecimiento más estable es el que se funda en el empleo estable", subrayó.

El mérito de lo acordado lo atribuyó a la paciencia y al talante de los negociadores, una alusión que levantó sonrisas en la sala. En última instancia, lo consideró un éxito "del conjunto de la sociedad", pues la reforma, aseguró, tendrá beneficios para todos los trabajadores. Ésta y otras herramientas permitirán situar la tasa de desempleo femenino por debajo del 10% en 2007 (ahora alcanza el 12,22%), en palabras del presidente.

La principal medida de este acuerdo consiste en limitar el encadenamiento abusivo de contratos temporales. Todo trabajador que haya encadenado dos o más contratos para un mismo puesto durante más de dos años en un plazo de 30 meses pasará a ser fijo. Para desatascar la gran bolsa de temporalidad existente se aplicará un plan transitorio consistente en bonificar con 800 euros la conversión de temporales en indefinidos.

Además, se amplía de dos a cuatro años el periodo en el que las empresas reciben incentivos a contratar. La rebaja de cotizaciones y el mayor control de los sindicatos sobre las subcontratas completan los aspectos más importantes.

Zapatero bromeó sobre el coste de las medidas, que se sufragarán en gran parte con las cotizaciones a la Seguridad Social y, por tanto, apenas repercutirán en los Presupuestos Generales del Estado. "Por eso, Solbes tiene esa cara de satisfacción", bromeó Zapatero con el ministro de Economía y Hacienda, que escuchaba en primera fila los discursos.

Los interlocutores sociales también elogiaron el acuerdo. La reforma intenta, según José María Fidalgo, secretario general de CC OO, "mejorar la calidad en el empleo y la competitividad empresarial". Fidalgo advirtió de cuál es la verdadera raíz de la temporalidad abusiva: "El problema de la calidad en el empleo es un problema del aparato productivo".

También Cándido Méndez, líder de UGT, resaltó el vínculo entre este pacto y el modelo productivo: "Debe ser una pieza más para contribuir a ese cambio de modelo". Méndez mencionó a los jóvenes como principales destinatarios (el 55% son temporales, según sus datos) e insistió en que el verdadero reto de la reforma comienza ahora: "Debemos todos esforzarnos por llevarla a buen puerto".

Con discursos más extensos, los presidentes de CEOE, José María Cuevas, y de Cepyme, Jesús Bárcenas, destacaron las ventajas que supondrá para las empresas la rebaja de cotizaciones y ensalzaron el empleo fijo. Cuevas no dejó pasar la ocasión para exponer también sus quejas. Así, aludió a la Ley de Igualdad, que se aprobó con la férrea oposición de los empresarios. Esa falta de acuerdo "va a dificultar que sea más eficaz en unos objetivos que comparten las organizaciones empresariales". También echó en falta financiación de los Presupuestos para las rebajas de la cotización empresarial que contempla la reforma.

El ministro de Trabajo, Jesús Caldera, consideró el acuerdo "ambicioso, realista y coherente". De él espera que produzca "resultados a corto y medio plazo".

Más allá de los implicados en el proceso, la reforma laboral generó ayer todo tipo de interpretaciones. El PP la consideró positiva, aunque cree que las pretensiones iniciales han quedado "ampliamente minimizadas y reducidas". IU pidió prudencia en las valoraciones y CiU la tildó de "extremadamente tímida e insuficiente".

Los sindicatos USO y CGT subrayaron que es una mera declaración de intenciones que profundiza en la precariedad. Las empresas de trabajo temporal creen que se trata de un avance, aunque tímido.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 10 de mayo de 2006