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Barcelona comprobará el aislamiento del ruido de las viviendas nuevas

La Ordenanza de Medio Ambiente incluirá el "confort acústico"

Si una vivienda nueva no está aislada contra el ruido, no podrá ser habitada. El Ayuntamiento de Barcelona incluirá el "confort acústico" de los pisos nuevos en la ampliación que prepara de la Ordenanza de Medio Ambiente. Si hasta ahora el aislamiento acústico de los nuevos edificios se estudiaba sólo en el proyecto, sobre el papel, la comprobación pasará a realizarse en la práctica, sobre los pisos terminados.

Si los técnicos municipales comprueban que una vivienda de obra nueva no cumple unos mínimos de aislamiento acústico, no se le dará el certificado de primera ocupación. Este certificado es el paso imprescindible y previo a la solicitud ante la Generalitat de la cédula de habitabilidad por parte de los promotores; y la cédula es, a su vez, imprescindible para escriturar una vivienda. Es decir: para comprar y vender pisos.

El anuncio sobre el proyecto de ampliación de la ordenanza lo hizo ayer la teniente de alcalde y concejal de Medio Ambiente del Ayuntamiento de Barcelona, Imma Mayol, durante su participación en una jornada organizada por la Asociación de Promotores y Constructores de Barcelona. "El aislamiento contra el ruido es algo que cada vez preocupa más y que está previsto en parámetros teóricos, en el diseño de las viviendas, pero hasta ahora no se comprueba en el plano real", afirmó Mayol.

Inspecciones

Con esta comprobación práctico, los técnicos municipales podrían detectar, por ejemplo, ruido provocado por aparatos de aire acondicionado, un elemento que altera el "confort acústico" pero cuya instalación no siempre aparece en el proyecto de un edificio de nueva planta. "La idea es que el ruido se considere desde la concepción arquitectónica de una vivienda", subrayó Mayol. Otros ejemplos de elementos que pueden causar molestias acústicas no previstas son altillos de obra o las cajas de las persianas, que suelen originar lo que técnicamente se denomina "puentes acústicos": actúan como cajas de resonancia del ruido exterior.

La revisión de los edificios por parte de los técnicos municipales también podría estudiar cuestiones como la ubicación de los dormitorios -si están más o menos apartados respecto a la fachada principal del edificio, y por lo tanto, respecto al ruido de la calle-, o también la ubicación de las cocinas y los baños, dos estancias especialmente ruidosas en cualquier hogar.

Además de estos parámetros interiores, la nueva norma también podría prever características relacionadas con la ubicación del edificio: si está en una zona concurrida de noche o si tiene un edificio ruidoso cerca, como una industria o un taller.

Imma Mayol estimó que la ampliación de la "ordenanza del ruido", como la conocen los técnicos municipales en su jerga, se aprobará, si no durante este año 2006, sí antes de que termine el actual mandato, en mayo del año que viene.

Pese a la novedad que supondría que el Ayuntamiento condicionara la concesión del certificado de primera ocupación a la comprobación del correcto aislamiento acústico, las normativas sobre construcción que han sido aprobadas recientemente -el Código Técnico de la Edificación por parte del Ministerio de la Vivienda y el Decreto de Ecoeficiencia por parte del Departamento de Medio Ambiente y Vivienda de la Generalitat- ya incorporan medidas encaminadas a mejorar el aislamiento de las viviendas.

Estos documentos hacen especial hincapié en la sostenibilidad de los edificios, tanto durante su construcción como a lo largo de su vida útil, y prevén sobre todo un aislamiento térmico. Pero este aislamiento debe alcanzarse gracias al uso de técnicas y materiales constructivos que también contribuyen a mejorar el bienestar acústico de los habitantes.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 10 de mayo de 2006