Los jueces franceses interrogarán a Sarkozy

Los jueces Jean-Marie d'Huy y Henri Pons, que investigan el caso Clearstream, tomarán testimonio el próximo jueves al ministro del Interior francés, Nicolas Sarkozy, la principal víctima de este escándalo que implica a la cúpula del Estado francés, especialmente al primer ministro, Dominique de Villepin.

Sarkozy, a quien se quiso involucrar junto a otros políticos y empresarios en el cobro de comisiones ilegales a través de cuentas ocultas en la sociedad financiera Clearstream, radicada en Luxemburgo, se personó a principios de este año como parte civil en el caso. Una decisión que está en la eclosión del escándalo.

Ayer Sarkozy se entrevistó durante más de una hora con el presidente Jacques Chirac en el Palacio del Elíseo, sin que se conozca el contenido de la entrevista. El presidente de la gubernamental Unión por un Movimiento Popular (UPM) ha declarado una y otra vez en los últimos días que quiere llegar "hasta el final" para que se sepa quién estaba detrás del intento de desestabilizarle. Conforme maduran las contradicciones entre el relato a los jueces del general de los servicios secretos Philippe Rondot y las explicaciones del primer ministro, más fácil tiene Sarkozy abandonar el Ejecutivo y abrir definitivamente la campaña para las presidenciales de 2007.

Más involucrados

Por otra parte, varios de los políticos que figuraban en los falsos listados bancarios de Clearstream, que fueron publicados por la prensa a mediados de 2004, han decidido también personarse en la causa. Entre ellos, el diputado Patrick Ollier, compañero sentimental de la ministra de Defensa Michèle Alliot-Marie, a su vez involucrada en el escándalo por cuanto el general Philippe Rondot se hallaba bajo sus órdenes cuando, siguiendo instrucciones de Villepin, investigó el caso.

Alliot-Marie, que se perfilaba como una posible sustituta de Villepin en el palacio Matignon y que había mantenido silencio durante todos estos días mientras Villepin y Rondot se movían en el ojo del huracán, salió el jueves por la noche a la palestra y optó por el principio de que la mejor defensa es un ataque. "Yo misma soy objetivo de esta operación de desestabilización, a través de mi compañero; estoy muy enfadada", señaló. También se desmarcó del general Rondot.

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