Entrevista:Julio Estrada | MÚSICA

"Mi música expresa lo que dice el texto de Juan Rulfo"

Ser es sonar, según Rulfo. Ésa es una de las ideas que el compositor Julio Estrada (México, 1943) extrae de la novela Pedro Páramo para elaborar su ópera Murmullos del páramo, que se estrena mundialmente el próximo viernes en Madrid, dentro del ciclo Operadhoy. Un trabajo en el que participan músicos de diversas disciplinas, como la soprano Fátima Miranda y la agrupación Neue Vocalisten de Stuttgart, la cantante Chavela Vargas, el ruidista Llorenç Barber y el danzante de butoh Ko Murabushi, con música electrónica, guitarra (Magnus Andersson) y shô (antiguo organillo de boca japonés) interpretado por Ko Ishikawa.

Julio Estrada lleva trabajando en esta ópera desde 1992, poco después de publicar su estudio titulado Los sonidos de Rulfo. El ruido ese (de próxima edición en España). Las escondidas claves musicales de la obra literaria han inspirado una ópera que une mitología prehispánica y una visión futurista del género.

"El sentido que conduce esta novela es el conocimiento profundo de la historia de México"
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La semilla de la ópera

PREGUNTA. ¿La idea de escribir una ópera sobre Pedro Páramo partió de su libro Los sonidos de Rulfo?

RESPUESTA. Cuando murió Juan Rulfo comencé a elaborar ideas en torno a su trabajo. Un estudio que derivó en el libro Los sonidos de Rulfo. Encontré que en su novela habían pasado inadvertidos muchos detalles interesantes desde el punto de vista musical y auditivo. Por ejemplo, que las descripciones de Rulfo tienen una carga sonora muy importante, casi como las de un autor de literatura musical concreta. O simplemente alusiones a la música popular. Hay una frase que dice: "Mi novia me dio un pañuelo con orillas de llorar", que pertenece a una canción del siglo XIX que cantará Chavela Vargas en el estreno de Madrid. Aparte de esto me di cuenta de que uno de los personajes, Abundio Martínez, es el nombre de un compositor hidalguense. Rulfo lo somete en su novela al castigo más grande para un músico, que es el de ser sordomudo. El otro personaje es Doloritas Páramo, nombre real de una cantante que tocaba la guitarra en el Michoacán del siglo XIX, que en la novela es la mujer rechazada por Pedro Páramo. Doloritas es como una voz silenciosa en la novela, sus palabras aparecen en letras cursivas. Es el recuerdo, la voz de la madre en la cabeza de Juan Preciado. Me llamó la atención que Rulfo utilizara nombres de dos músicos en la vida real para estos personajes sin sonido y escribí sobre ello en mi libro.

P. O sea que, aparte de lo musical, usted encuentra otras referencias históricas.

R. Yo me di cuenta de una cosa, que Rulfo explica muy bien en un texto poco conocido sobre historia. Y es que el sentido que conduce esta novela es el conocimiento profundo de la historia de México. Para mí Juan Preciado podría ser Quetzalcóatl (ser supremo de la mitología azteca) y el inframundo de Comala podría ser el Mictlan. Él desciende al Mictlan en busca de los huesos de sus ancestros. Pedro Páramo sería el dios del Mictlan: Mictlantecutli (el señor de los infiernos). La destrucción de la naturaleza por el uso excesivo del poder es la razón por la cual Quetzalcóatl se va y abandona Teotihuacan. Eso forma parte de nuestra historia.

P. ¿Cree que Rulfo se basó en los antiguos dioses aztecas para fabricar arquetipos?

R. Rulfo, de una forma consciente o inconsciente, abreva en la mitología prehispánica y encuentra los arquetipos esenciales de la tragedia de México. Ése es el centro de su trabajo.

P. ¿Cómo aborda todo esto en la ópera?

R. En primer lugar hago una estricta separación entre el texto de Rulfo y la música. En mi música no hay una sola palabra de Rulfo. Lo que hago es poner esos textos aparte, grabados por actores. De modo que lo que escuchamos está en varios niveles: la voz de los personajes de Rulfo y mi interpretación libre de los ambientes sonoros de la novela. Separo el texto porque yo creo que la ópera es -a partir de Mozart- la utilización de la expresión arquetípica de las emociones, más allá del texto. Es decir, yo no ilustro las palabras de Rulfo con la música. Un actor dice el texto y una cantante pone la voz de la madre, por ejemplo. Pero no es una madre particular, es la madre tierra. El hijo que va a buscar al padre es una semilla que va buscando su surco. Son esencias de nuestra historia. La idea final de esta ópera es la de ir a las raíces de la música, de la ópera y de Rulfo. Una experiencia dolorosa de redención y renacimiento.

P. ¿Que se entienda la historia sólo a través de la música?

R. Mi música intenta representar la voz antes del lenguaje. Como la del recién nacido que da a entender lo que quiere antes de hablar. Por eso se inspira en la expresión primordial de ser. Ese niño puede entenderse si es chino, africano, europeo. Lo dejamos de entender cuando habla un idioma, cuando tiene un texto. Lo que hago es situar esa voz en paralelo a ese texto primordial. Para cualquier latino que siga una ópera de Mozart en alemán, ¿qué sigue, el texto o la música? La música nos dice lo que quiere decir el texto. ¿Adónde va Mozart en su búsqueda respecto al texto? Va a las esencias. Nos está dando la intención emotiva del texto. Cuando se aparece el padre en Don Giovanni, no es sólo ese padre, sino todos los de la literatura. Detrás de la Comala de Rulfo no está sólo la historia de México sino la macrohistoria de la destrucción del mundo por los abusos de la autoridad, del poder.

P. Usted es hijo de un exiliado español de la República. ¿Qué ha significado eso para usted?

R. Yo soy hijo de refugiado español. Para mí, Pedro Páramo puede ser Franco, Mussolini o Hitler. El estreno de esta ópera está dedicado a mi padre, Manuel Estrada, que fue un militar republicano que luchó por la defensa de su patria. Yo nací en México pero viví rodeado de personajes inexistentes, rodeado de fantasmas. ¿Por qué escogí Pedro Páramo? Porque es una experiencia compartida que tenemos todos los exiliados. Es alguien que se va de su pueblo, de su país o de cierta región del mundo, y se encuentra en una situación distinta donde tiene que entenderse bajo otras fórmulas. ¿Y cuáles son esas fórmulas? Las primordiales. Las que todos compartimos. Donde no importan las palabras. Como las que se escuchan en los sueños.

Murmullos del páramo se presenta los días 12, 13 y 14 de mayo en el Teatro Español, de Madrid.

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