Entrevista:YAKIN ERTÜRK | Relatora de la ONU para la violencia de género

"A mucha gente le incomoda el avance de las mujeres"

Yakin Ertürk es la relatora de Naciones Unidas para la violencia contra las mujeres. Esta socióloga turca, nacida en 1945, alerta de un retroceso global en la lucha por los derechos de las mujeres, que se observa a su juicio en el resurgimiento de movimientos antiabortistas en EEUU. Sostiene además, que las medidas adoptadas en España, como la ley integral contra la violencia de género, son el camino a seguir. Ertürk acudió al Parlamento Europeo para buscar soluciones junto a destacadas feministas a los llamados "feminicidios de México y Guatemala", una violenta corriente que recorre Centroamérica y que tiene en Ciudad Juárez su punta de iceberg. Allí, 397 mujeres han muerto asesinadas, según cifras oficiales, desde 1993.

"Para prevenir la violencia hay que transformar la sociedad patriarcal"
"Asistimos a un retroceso muy grave en los derechos de las mujeres"

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Pregunta. ¿A qué obedece el fenómeno de feminicidios centroamericanos?

Respuesta. La violencia contra las mujeres, sea del tipo que sea, siempre está motivada por la desigualdad de género provocada por los valores patriarcales. En el caso de México y Guatemala las causas son similares. Asistimos además a una desigualdad socioeconómica extrema. La gran mayoría de las víctimas en estos países son pobres, emigrantes, indígenas. Muchas, aunque no todas, trabajan en las maquiladoras Los segmentos más débiles de la sociedad son siempre los más afectados. Es un problema de desigualdad de género, pero también de clase.

P. ¿Podríamos aplicar estas causas a la violencia que sufren las mujeres en el resto del mundo, y en particular al caso español?

R. Absolutamente. La violencia contra las mujeres es un fenómeno universal basado en la desigualdad de género. No conoce fronteras nacionales ni especificidades culturales. Algunos países han sabido abordar mejor el problema.

P. ¿Qué han hecho ellos?

R. La clave está en el desarrollo y la democracia. Hace décadas que las mujeres decidieron unirse para luchar contra el modelo patriarcal. En 1975 se organizó la primera conferencia internacional en México. Pero hasta 1993 no se celebró la conferencia de Naciones Unidas en Viena, y fue entonces cuando la violencia contra las mujeres se convirtió en una violación de los derechos humanos, pasó del ámbito privado, a lo público. ¡Pero fue en 1993! Llevamos muy poco tiempo.

P. Pero parece que la democracia y desarrollo no son suficientes. ¿Qué piensa del caso español? ¿Por qué no se acaba el reguero de muertes de mujeres a manos de sus parejas?

R. Es verdad. La democracia y el desarrollo no son garantías suficientes para atajar la violencia. Dentro de poco viajaré a Suecia y a Holanda para intentar entender esta contradicción. Pero hay que tener en cuenta que la concepción de la mujer como ser inferior es algo que se remonta muy atrás en la historia. Se avanza en algunos aspectos, pero se retrocede en otros.

P. ¿En cuáles se ha producido un retroceso?

R. Hay mucha gente a la que le incomoda el avance de las mujeres. Asistimos a una fuerte corriente conservadora, por ejemplo para prohibir el aborto como en algunos Estados de EE UU. Esto supone un ataque directo a la vida de las mujeres, porque el aborto debe de ser una opción personal. A las mujeres todavía las violan por las calles, las violan sus familiares. La derecha está forzando un retroceso, después de muchos años de progresos.

P. ¿En qué otros campos se puede apreciar este retroceso?

R. Desde la Conferencia de Pekín de 1995, ha habido un estancamiento en los derechos de las mujeres. Se vio muy claro 10 años después en la nueva conferencia de Pekín, donde ni siquiera hubo una negociación, tan sólo una declaración que no contemplaba ningún avance ni nuevas metas. Asistimos a un retroceso muy serio.

P. ¿Quién protagoniza este retroceso?

R. La violencia es una forma de mantener a las mujeres en su lugar. En los años sesenta, las mujeres todavía se ajustaban al modelo patriarcal, pero empezaron a transgredir, a romper el modelo, y eso también ha hecho que se intensifique la violencia, porque muchos no lo aceptan. Aún así, pienso que hemos entrado en un proceso irreversible.

P. ¿Qué opina de la ley española contra la violencia de género?

R. Es precisamente el camino por el que hay que transitar. Algunas de las medidas de la ley son exactamente lo que nosotros recomendamos. No se puede poner a un policía en cada casa. La única solución pasa por fortalecer los derechos de las mujeres, por transformar la sociedad patriarcal y acabar con la causa de la violencia que es la desigualdad de género. Los Gobiernos deben prevenir, proteger, perseguir y compensar a las víctimas. Sólo cuando se dan estas medidas de forma paralela triunfaremos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del lunes, 01 de mayo de 2006.

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