Reportaje:

La medicina absuelve al café

Dos ensayos clínicos de larga duración muestran que el consumo habitual de la bebida no eleva el riesgo coronario

Aunque en ciencia casi todo es provisional, el último veredicto médico sobre el consumo habitual de café es que no parece aumentar el riesgo de padecer un infarto. Incluso si se beben seis o más tazas de café diarias, para la mayoría de la gente este hábito no supone un riesgo cardiovascular. Lo acaba de certificar un trabajo publicado en la revista Circulation, en el que se han analizado los datos de consumo de café en dos ensayos clínicos de larga duración con más de 128.000 personas.

"Hemos descubierto que el consumo de café no va asociado a un aumento del riesgo de enfermedades coronarias. Esta ausencia de problemas es una buena noticia, porque el café es una de las bebidas más consumidas del mundo", afirma Esther López García, principal autora del estudio y profesora de la Facultad de Medicina de la Universidad Autónoma de Madrid. "La duración del seguimiento es importante, porque nos permite examinar los efectos del consumo de café a largo plazo".

Los nuevos datos sobre ausencia de riesgo cardiovascular no valen para altas dosis de café sin filtrar como el de las cafeteras de émbolo
El consumo elevado de café no es un problema en sí mismo, pero a menudo se asocia con el tabaquismo y otros hábitos insanos

Los investigadores tampoco han encontrado relación entre las enfermedades coronarias y la ingesta total de cafeína, café descafeinado o té. Sin embargo, sus resultados no excluyen la posibilidad de que el café pueda aumentar el riesgo de enfermedades coronarias en algunas personas. "No podemos excluir la asociación entre el consumo de café y el riesgo de enfermedades coronarias en pequeños grupos de personas. Por ejemplo, un estudio reciente indica que el café puede ser perjudicial en personas con determinados genotipos, aunque ese resultado está pendiente de confirmar", indica Rob van Dam, coautor del artículo e investigador de Salud Pública en la Universidad de Harvard, en Boston.

Asimismo, los resultados del estudio no son aplicables a altas dosis de café sin filtrar, como el que se hace en cafeteras de émbolo. Los estudios realizados hasta ahora muestran que la ingesta de grandes cantidades de café de este tipo aumenta las lipoproteínas de baja densidad (LDL) o colesterol malo.

"Creemos que este estudio demuestra claramente que no existe relación entre el consumo de café filtrado y las enfermedades coronarias", afirma Esther López García. "Sin embargo, dado el modesto consumo de café no filtrado entre los participantes, este estudio no excluye una relación entre el consumo elevado de café no filtrado y el aumento del riesgo de enfermedades coronarias".

Los autores se plantearon esta investigación tras comprobar que el tema del café y las enfermedades coronarias se había estudiado extensamente, pero sus resultados no eran coincidentes. Para algunas sociedades de cardiología, como la Asociación Americana del Corazón, editora de Circulation, el consumo moderado de café -una o dos tazas diarias- no es perjudicial, pero todavía está en estudio si la ingesta elevada de cafeína aumenta o no el riesgo coronario (la cafeína se encuentra en el café, el té, algunos refrescos, el chocolate y algunos frutos secos).

Para realizar este trabajo, los investigadores recopilaron datos de dos grandes ensayos clínicos que actualmente están en marcha en EE UU: uno con hombres (el llamado Estudio de Seguimiento de Profesionales Sanitarios), que empezó en 1986, y otro con mujeres (el Estudio de Salud de las Enfermeras), iniciado en 1976. En total han analizado datos de salud y consumo de café de más de 44.000 hombres y 84.000 mujeres.

Una de las observaciones importantes de este estudio es que la ingesta frecuente de café estaba fuertemente asociada con el tabaquismo, pues más de la mitad de las mujeres y el 30% de los hombres que bebían seis o más tazas al día fumaban. Pero, tras efectuar los debidos ajustes estadísticos por edad y tabaquismo, los investigadores no encontraron una asociación significativa entre el consumo de café a largo plazo y el riesgo de enfermedades coronarias tanto en hombres como en mujeres.

Aunque el café por sí mismo no parece aumentar el riesgo cardiovascular, sí se asocia con otros hábitos nocivos además del tabaquismo. Así, los grandes consumidores de café tenían más probabilidades de beber alcohol, y menos probabilidades de beber té y hacer ejercicio. En el estudio, tras ajustar numerosos factores que podrían influir en el riesgo de enfermedades coronarias, los hombres y mujeres que consumían seis o más tazas de café al día tenían un riesgo similar de accidentes cardiovasculares mortales y no mortales que los que no bebían café.

Otro resultado del estudio indica que no existía una diferencia significativa en el riesgo de padecer enfermedades coronarias entre las mujeres que beben frecuentemente café descafeinado y las que no. Los investigadores no han descubierto ninguna diferencia significativa entre los niveles de colesterol total -y de colesterol bueno y malo por separado- entre los bebedores de café que preferían el café descafeinado y los que tomaban café normal. Tampoco encontraron diferencias en el riesgo de enfermedades cardiovasculares asociado con el consumo de café entre personas con o sin diabetes de tipo 2.

* Este artículo apareció en la edición impresa del lunes, 01 de mayo de 2006.

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