Alivio en los colegios y la residencia

La noticia de que la patronal y los sindicatos habían alcanzado finalmente un acuerdo corrió ayer como la pólvora por Irún. Sobre todo, entre las comunidades escolares de los centros de primaria, los trabajadores de la residencia de ancianos Ama Xantalen y otros servicios municipales, principales víctimas del conflicto. "No sabe el alivio que siento. ¿Se imagina lo que es ver a personas mayores viviendo así, entre basura y no poder hacer nada?", confesó una asistenta de la residencia.

Los ancianos sólo han elevado su voz cuando se les ha preguntado. No así los miembros de la comunidad escolar, que a costa de sufrir -se han multiplicado los problemas de alergias, asma y dermatitis por la suciedad- se han movilizado con fuerza para exigir al Ayuntamiento, gobernado por el socialista José Antonio Santano, la salvaguarda de los derechos a la salud y a la educación. Las propias trabajadoras reconocieron ayer su paciencia por boca de Iñigo Zubeldia: "Han sido los paganos de esta huelga y han sabido mantener el equilibrio de forma correcta".

Irún respira con el fin de la huelga, entre la cautela y la satisfacción manifiesta. "A ver, a ver si es verdad que vienen a trabajar mañana [por hoy], porque con todas las mentiras que se nos han dicho desde todas las instancias ya no nos creemos nada", señaló una portavoz de la ikastola Txingudi, una de las más perjudicadas por el paro. Eduardo Arzak, presidente de la asociación de padres de la ikastola Toki Alai, no ocultó su alegría por el fin de la huelga y por la postura mantenida en este tiempo. "Si algo hemos hecho bien ha sido buscar la imparcialidad pese a las presiones que nos venían de uno y otro lado". El Ayuntamiento, que primero declaró la ilegalidad de la huelga y después anunció -para luego retractarse- su intención de asumir el servicio de limpieza, no se manifestó ayer.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0005, 05 de abril de 2006.

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