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Kadima y los laboristas anuncian que intentarán gobernar juntos en Israel

El Ejército bombardea el norte de Gaza durante cuatro horas y causa un muerto

Tras varios amagos para forjar una eventual alianza con la ultraderecha, criticados por dirigentes de su propio partido, el líder laborista israelí, Amir Peretz, compareció ayer junto al primer ministro interino, Ehud Olmert, en Jerusalén, para anunciar su intención de formar una coalición de Gobierno. Es la respuesta más natural al recuento de las elecciones del 28 de marzo y la única opción de que el Ejecutivo pueda gozar de estabilidad en un Parlamento atomizado.

No encajó bien el líder laborista, que cuenta con 19 de los 120 escaños, algunos ataques de Kadima, la formación de Olmert, con 29 diputados. Y amenazó con intentar una alianza de contenido social con los ultraortodoxos y con la derecha más radical (Unión Nacional-Partido Nacional Religioso), opuesta a las concesiones territoriales en la ocupada Cisjordania que propone Olmert. Poco a poco Peretz se vio aislado. Incluso Meretz, un partido que rebasa al laborismo por la izquierda, ha propuesto a Olmert para primer ministro.

"Sólo cuando se haya completado la negociación con los laboristas podrá Kadima firmar pactos con otros partidos", aseguró ayer Peretz, quien añadió: "No hay acuerdo todavía sobre los ministerios. Haremos todo lo posible para obtener las carteras que nos permitan aplicar nuestro programa". El laborista peleará por Hacienda, pero sus opciones se reducen después de su desafío a Kadima, que se muestra más dispuesto a ceder Defensa.

"Los laboristas serán un socio central en el Gobierno", dijo el líder de Kadima. El Partido de los Pensionistas y los ultraortodoxos se perfilan como aliados, pero la negociación a fondo aún no ha empezado, a la espera de que el presidente, Moshe Katsav, concluya la ronda de consultas y encargue a Olmert constituir el Gabinete, algo de lo que quedan pocas dudas. Ayer, Katsav dijo: "No hay un segundo candidato para formar Gobierno", en referencia a Olmert, según la página web YNETNews.

Mientras, la artillería israelí disparaba sin cesar sobre el norte de Gaza en respuesta al lanzamiento de varios cohetes artesanales Kassam sobre la ciudad de Ashkelon (sur de Israel), que no causaron daños. Fueron cuatro horas de martilleo en el que murió un hombre y siete personas resultaron heridas, entre ellas una mujer y su bebé, en Beit Lahia. Y por primera vez en dos años, un recinto presidencial, un helipuerto en desuso, fue bombardeado por la aviación en la ciudad de Gaza, a 100 metros de las oficinas del mandatario palestino, Mahmud Abbas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 5 de abril de 2006