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Reportaje:Universidad

La huelga del hartazgo

Antiguos responsables de la UPV analizan las razones y las consecuencias del masivo paro de profesores de la pasada semana

La respuesta masiva y la unanimidad sindical marcaron, la pasada semana, la primera huelga general del profesorado de la UPV en casi dos décadas. La exigencia de un aumento salarial generalizado de 6.000 euros brutos anuales y la denuncia de los agravios comparativos frente a puestos equivalentes de la Administración autonómica han encabezado la tabla reivindicativa, pero el sustrato que explica el éxito de la convocatoria incluye otros elementos de gran calado. A juicio de varios antiguos vicerrectores consultados, el mantenimiento de la sensación de abandono y penuria de la universidad pública y el incumplimiento de compromisos y discursos de su principal financiador, el Gobierno vasco, han transformado la paciente esperanza de mejora en un hartazgo cada vez más beligerante.

"Hay una insatisfacción muy extendida por el trato que el Gobierno está dando a la UPV"

La frustración por los cambios que no llegan ha representado uno de los acicates para la expresión del descontento. Así lo cree Víctor Urrutia, catedrático de Sociología y vicerrector de Profesorado en el mandato de Manuel Montero. "Se está viviendo una reacción al incumplimiento de unas expectativas de mejora que no se han producido", resume. A juicio de Urrutia, la elección de Juan Ignacio Pérez como rector, en la primavera de 2004, auguraba un cambio en las tormentosas relaciones que mantuvo su predecesor con el Departamento de Educación, entonces encabezado por Anjeles Iztueta (EA). La rúbrica, en diciembre de ese mismo año, del acuerdo para la cobertura del déficit acumulado de la UPV, 21 millones de euros, y la aparente solución de la espinosa cuestión de los complementos parecía confirmar esta predicción.

Sin embargo, el tiempo ha demostrado que la teórica sintonía ideológica del nuevo rector con el Ejecutivo autónomo no ha servido de mucho. La demora constante en la ejecución de los compromisos adquiridos -buena parte de lo firmado hace año y medio aún no se ha desarrollado- ha situado a Juan Ignacio Pérez, como apunta Urrutia, en una posición muy delicada. "El Rectorado se ha visto atrapado y sin margen de maniobra para criticar a un departamento con el que mantiene un acuerdo vigente, pero que no se lleva a efecto", describe.

El retraso en la puesta en marcha de la Agencia Vasca de Evaluación y Acreditación y en la aprobación del segundo Plan Universitario, dos de los puntales para la ubicación de la UPV en la senda del Espacio Europeo de Educación Superior, añaden razones para que cunda la preocupación, y la indignación, entre la comunidad académica. Según Pedro Luis Arias, catedrático de la Escuela de Ingenieros y vicerrector de Ordenación Académica y Profesorado a principios de los 90 con Juan José Goiriena, el enfado es patente. "Hay una insatisfacción muy extendida por el modo en el que el Gobierno vasco está tratando a la UPV. Y esto es algo que no se restringe sólo al aspecto salarial", resalta.

Pedro Luis Arias desgrana varios ejemplos: las dificultades que está generando la falta de financiación para elaborar el presupuesto de este año o la ausencia de fondos para prorrogar los contratos-programa de los grupos de investigación consolidados, los más destacados dentro de la universidad pública. "Hay un contraste muy grande entre la retórica del Gobierno, que habla sin cesar del fomento de la investigación, de su relevancia estratégica para el desarrollo del país, y la realidad. Al final", interpreta, "no debe ser tan importante para el Gobierno vasco cuando da el trato que da a la UPV, donde se condensa el 80-90% de la investigación que se realiza en el País Vasco".

La lentitud del Ejecutivo de Ibarretxe en este campo puede repercutir incluso en el euskera. "El euskera entra dentro de los méritos de evaluación del profesorado, pero esto exige la existencia de una Agencia Vasca de Evaluación y Acreditación. A este Gobierno, y al partido que ocupa la cartera de Educación, EA, se le presupone una especial sensibilidad por el euskera, pero lo cierto es que, mientras que en otras comunidades lleva dos años en funcionamiento, aquí sigue sin estar constituida la agencia", critica.

Este conjunto de factores hace que, tal y como apunta la catedrática de Economía Marisol Esteban, secretaria general de la UPV con los rectores Pello Salaburu y Manuel Montero, la insatisfacción entre el profesorado sea "profunda". "Aún no se han definido asuntos muy importantes, como el nuevo papel del profesorado, la carrera académica docente, con las nuevas figuras contractuales, y el establecimiento de un modelo estable de financiación sigue pendiente", enumera.

En cuanto a la evolución que se puede vivir tras este paro, predomina el escepticismo. "Yo soy desconfiado. Nos encontramos con una consejería que ha tenido grandes dificultades para formar equipo y las personas que lo conforman no tienen experiencia en gestión académica. A corto plazo, creo que la conflictividad va a continuar. Además, el tiempo ha demostrado que cuanto más se tarda en afrontar el problema, más se va agrandando", alerta Víctor Urrutia.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 4 de abril de 2006