150 euros al día

El caso de los seis cobayas humanos del Reino Unido ha planteado nuevos interrogantes sobre la seguridad de los ensayos clínicos con fármacos nuevos. La pregunta principal es si las personas que se someten voluntariamente a este tipo de pruebas reciben información suficiente sobre los riesgos que corren al probar por primera vez los medicamentos.

La respuesta de los cuatro expertos consultados es que sí. La normativa que regula los ensayos clínicos en España (Real Decreto 223/2004) es una transposición de una directiva europea que exige que los voluntarios tengan conocimiento de los posibles efectos secundarios antes de someterse a las pruebas.

Carmen Sánchez Carazo, master en Bioética, explica que no puede haber ningún tipo de debate moral sobre los ensayos clínicos con cobayas humanos, siempre que los responsables informen punto por punto de los riesgos. "Lo primero que hay que tener en cuenta es que este tipo de pruebas ayudan a salvar vidas y a curar a la gente. Luego, que los medicamentos se prueban primero con animales y después con los voluntarios. No hay problemas éticos si se ha dado toda la información", señala. Sánchez señala que los experimentos de este tipo en España no han dado nunca problemas graves y que los controles son muy exhaustivos. "Antes era distinto y se hacían ensayos en cárceles. Los presos aceptaban someterse a una prueba por reducir meses de condena. Pero eso se prohibió hace tiempo".

De la misma opinión es Jesús Frías, responsable de la Unidad de Ensayos Clínicos de la Universidad Autónoma de Madrid. "Cada año se realizan entre 1.000 y 1.200 experimentos, pero no todos son con voluntarios sanos, muchos de ellos se hacen con pacientes", explica. Frías explica que lo que se pretende con los ensayos clínicos en voluntarios es conocer la toxicidad del medicamento y la dosis que habrá que suministrar luego a los pacientes. "Lo más importante es que la normativa no permite hacer ningún ensayo sin que éste haya sido aprobado por los comités de ética que existen en España, que son acreditados siguiendo el real decreto".

La mayoría de los voluntarios suelen ser estudiantes de Medicina o inmigrantes. Se enteran de los experimentos en los tablones de las facultades de Medicina, cobran unos 150 euros por día y no suelen ganar más de 500 por todas las sesiones. "No se paga por el riesgo", dice Frías, "se paga por el tiempo de estas personas y el dinero que se les da es una cantidad pequeña que no paga voluntades".

A la espera de saber qué es lo que ha ocurrido exactamente en el caso de los cobayas del Reino Unido, Frías evita dar una opinión clara sobre el asunto. "Lo de Londres puede ser un lamentable accidente, aunque aún tengo que tener más datos para emitir una opinión", dice. El doctor señala que las normas en el Reino Unido son muy parecidas a las españolas, porque todos los países europeos se guían por la directiva de la Unión Europea, precisamente porque los medicamentos luego podrán circular libremente para ser usados en cualquier punto de los Estados miembros.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0025, 25 de marzo de 2006.

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