"Está calcado. Todo igual. Igual que mi hija"

La noticia de la detención del presunto asesino de Inmaculada Arteaga tuvo un impacto trascendental no sólo en las familias de Campo de Criptana, sino también -por lo menos- en una de Algete, unos 200 kilómetros más al norte, en la Comunidad de Madrid. Se trata de la familia de Eva Blanco, violada y asesinada de 17 puñaladas a los 16 años, en abril de 1997. El autor de ese crimen sigue sin conocerse.

"El crimen de Campo de Criptana está calcado. Todo igual. Igual que mi hija", dice en su despacho madrileño Manuel Blanco, padre de Eva. "Un pueblo pequeño. Una noche de fin de semana. Una chica menor. Alguien que tiene que ser un conocido que ofrece acercar, en el caso de mi hija, en una noche de diluvio. Y el ADN allí. Sólo hace falta ponerle la cara, al asesino. Allí lo han logrado".

Manuel Blanco se declara convencido de que el asesino tiene que ser alguien de Algete o de los alrededores. "Eva subió sola al coche, no había signos de forcejeo en su cuerpo. Tenía que ser un conocido. Por eso pido pruebas masivas de ADN. Se hicieron unas cuantas, pero yo creo que hay que hacerlo de forma masiva. Sé que puede desbordar a los laboratorios... Pero a mí eso no me puede importar. Estoy en contacto con el alcalde [de Algete] y espero que la investigación de Campo de Criptana pueda servir de empuje".

Pese a los nueve años de infructuosas investigaciones, Blanco mantiene en todo caso firme su esperanza de que se encuentre al culpable. "Sé que los investigadores siguen trabajando en el caso. Para ellos también es una espina... Antes o después saldrá. He esperado nueve años. Esperaré otros. Pero al final saldrá".

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0025, 25 de marzo de 2006.

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