Una epidemióloga declara que Maeso fue sin duda el vector de contagio

Hermelinda Vanaclocha, coautora del informe epidemiológico realizado para determinar el origen del brote de hepatitis C en cuatro hospitales valencianos entre 1988 y 1998, declaró ayer ante el tribunal de la sección segunda de la Audiencia de Valencia que juzga al anestesista Juan Maeso como único imputado por esos hechos. "Todos los estudios llevaron absolutamente, rotundamente y con seguridad al doctor Maeso como vector contagio", afirmó en varias ocasiones. En su comparecencia, que se prolongó hasta las 19.00, la médico y epidemióloga responsable desde 1992 del Servicio de Epidemiología de la Consejería de Sanidad, ahora Área de Epidemiología, reiteró que el estudio "no partió de que Maeso era el origen", sino que "la investigación, a través de distintos estudios, condujo a él".

Vanaclocha explicó la metodología del estudio y dijo que en él se constató: que la posibilidad de haberse contagiado de hepatitis C si el anestesista era Maeso era de 28,5 veces más; que el estudio efectuado sobre más de 4.000 muestras tiene un índice de azar del 0,00; que Maeso utilizaba 4,52 veces más anestesia que los profesionales con los que se comparó en casos idénticos; y que las posibilidades de resultar infectado en una hipótesis de asociación de factores si se había aplicado dosis altas de anestesias se multiplicaba por 5,5 veces. Vanaclocha dijo que "la verdad es muy tozuda y todo llevó a Maeso". Pero también reconoció que entre 1995 y 1996, una investigación concluyó que 151 pacientes con hepatitis C fueron intervenidos en el Arnau de Vilanova sin que aún se sepa el origen del contagio. "No lo hemos investigado, nadie lo ha denunciado como brote y denunciarlo no es mi responsabilidad", afirmó.

Francisco Davó, letrado de Maeso, fue el único que preguntó. Y la tensión entre ambos hizo necesaria la intervención conciliadora en varias ocasiones del presidente del tribunal. La declaración, además, se produjo bajo la protesta del fiscal, Javier Carceller. Tanto al principio como al final de la sesión, el ministerio público protestó porque la testigo había respondido a preguntas, 246 dijo, de carácter pericial cuando la defensa impugnó que compareciera en esa condición. Hoy declara el coautor del estudio, Ferran Martínez.

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