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La masificación no será obstáculo para autorizar nuevos parques eólicos

La Generalitat no tiene por qué tomar en consideración la presumible masificación de centrales eólicas en el momento de autorizar su instalación. Así lo explicó ayer en Tortosa el consejero de Industria, Josep Maria Rañé, quien defendió la progresiva implantación de las energías renovables pese a la oposición que genera en un sector de la sociedad por el impacto visual que representa la acumulación de aerogeneradores.

"Si está masificado [un territorio] o no es un juicio de valor que no me corresponde hacer", señaló Rañé. Actualmente, una asociación impulsa la construcción de ocho centrales eólicas que afectan a otros tantos municipios de la Terra Alta y representarán una sola línea visual de 39 kilómetros de longitud con 180 aerogeneradores.

El sur de Cataluña, y en especial las comarcas de la Terra Alta y el Baix Ebre, concentra el interés de los promotores de este tipo de energía. La Generalitat ha dado su visto bueno a 15 centrales eólicas y otras siete están en fase de autorización, lo cual, junto cn las tres que hay en funcionamiento y dos más en construcción, representa una potencia de cerca de 700 megavatios. La nuclear Vandellòs II supera ligeramente los 1.000 megavatios.

Rañé explicó que la Generalitat quiere alcanzar en esta legislatura 1.500 megavatios de energía eólica instalados, y para ello los criterios son que los proyectos se circunscriban a las zonas autorizadas y que cuenten con una línea de alta tensión cercana que transporte la electricidad generada.

Fuentes de Industria explican que las centrales en proyecto suponen una inversión de 770 millones de euros. Una vez construidas precisarán 153 puestos de trabajo estables y con la electricidad que generarán podría abastecerse a 500.000 familias. "Queremos hacerlo, pero hacerlo bien", puntualizó Rañé, quien aseguró que la implantación de estas centrales eólicas se llevará a cabo de acuerdo con los municipios afectados.

Son varias las plataformas que, desde que Convergència i Unió se decidió a impulsar la energía eólica en la anterior legislatura, han manifestado sus reticencias por la afectación que, a su juicio, supone para el paisaje. El consejero se mostró convencido de que ni la agricultura ni el turismo se verán condicionados por la presencia de los aerogeneradores.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 21 de febrero de 2006