Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
EL FUTURO DEL ESTADO AUTONÓMICO

Rajoy salva la crisis al convencer a Piqué después de tres horas para que no dimita

El ex ministro recibió varias llamadas de dirigentes relevantes cuando se anunció que lo dejaba

Tras más de tres horas de reunión, Mariano Rajoy logró convencer ayer a Josep Piqué para que siga al frente del PP catalán, al menos de momento, a pesar de su evidente discrepancia a la hora de valorar el acuerdo en torno al Estatuto alcanzado entre el PSOE y CiU. A partir de las dos de la tarde, cuando trascendió la posibilidad de que Piqué presentara su dimisión ante Rajoy, el ex ministro recibió, según fuentes del PP, varias llamadas de personajes muy relevantes de su partido para convencerle de que su abandono pondría en dificultades a su formación. Y Piqué, finalmente, cedió.

La tensión en el PP llegó al máximo cuando comenzó a difundirse que Piqué tenía intención de presentar su dimisión irrevocable ante Rajoy. El teléfono del ex ministro, que no ha dejado de sonar en los últimos dos días, se llenó de llamadas de aliento, sobre todo del PP y del mundo empresarial, para convencerle de que no abandonase ahora el proyecto. Piqué comenzó entonces a replantearse su idea inicial, sobre todo porque se dio cuenta de que su figura es importante para una parte del partido que apuesta por una línea más moderada. Aún así, llegó a la reunión con Rajoy con intención de arrojar la toalla. En la cita, según fuentes próximas a Piqué, hablaron con "mucha sinceridad" y Rajoy "entendió la situación política en la que se mueve el PP de Cataluña". La dimisión no llegó a presentarse, pero no hacía falta, porque el líder conocía la gravedad de la situación y sabía que sin compromisos concretos, el catalán no seguiría.

La dirección le ha desautorizado claramente, y muchos de los principales dirigentes están muy molestos con su actitud, pero nadie quiere que dimita. Sobre todo porque eso, en plena recta final del Estatuto catalán, provocaría una crisis sin precedentes.

Piqué estaba decidido por la mañana a presentar su dimisión. El lunes quedó muy tocado tras la rotunda desautorización que le hizo en público el secretario general, Ángel Acebes. Esta vez no se trataba de una cuestión de alusiones personales, como sucedió cuando el político catalán dijo que el propio Acebes y Eduardo Zaplana representaban "el pasado". Entonces fue desautorizado, pidió perdón y la crisis quedó zanjada. Pero ahora se trata del eje básico de su política en Cataluña.

Sin rectificación

Piqué se negaba a rectificar su tesis, expresada en Catalunya Ràdio, bien reflexionada y medida, según la cual el modelo de financiación pactado en La Moncloa entre el líder de CiU, Artur Mas, y el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, se parece bastante a lo que él defendió en el Parlamento autonómico, y que contaba con el apoyo de la dirección. "Al final queda el artículo primero tal y como está en el Estatuto vigente, que es exactamente nuestra propuesta desde el primer día. No sé cómo acabarán las cosas, pero de alguna manera se nos va dando la razón en muchas cosas como es el tema de la financiación".

Por si había dudas, el líder catalán añadía: "Hay un avance respecto a un compromiso de inversiones que es una cosa que desde el PPC venimos solicitando desde hace mucho tiempo". Y por último: "Yo creo que la filosofía del acuerdo no es contradictoria con la propia evolución de la financiación a lo largo de los últimos años".

Piqué prefirió quedarse en silencio y hablar con sus fieles durante toda la tarde y noche del lunes. A todos les transmitió la gravedad de la situación, según fuentes del PP, y su bajo estado anímico, pero optó por el silencio público. Prefirió esperar a las palabras de Rajoy al día siguiente. Todo el PP catalán, no sólo Piqué, quedó mudo hasta la resolución de la crisis. Sólo un ex diputado, Josep Curto, ya desvinculado del partido y que siempre ha criticado a Piqué, señaló: "Quien tendría que dimitir no es Piqué, sino Acebes por su discurso mediocre, perverso e indeseable".

Por la mañana, en un multitudinario desayuno al que acudió Piqué, Rajoy no cumplió las expectativas del ex ministro. Le mostró su cariño, y le dio su "pleno apoyo" tras recordar que es "el líder del PP en Cataluña y lo será mientras quieran los ciudadanos de Cataluña, como todos los demás". Pero el catalán esperaba algo de contenido más político, un matiz con respecto al discurso del lunes de Ángel Acebes, algún reconocimiento de que algunas cosas de las pactadas se parecen a las que propuso el PP. Un vía intermedia sería la de insistir en la oposición cerrada al texto pero admitiendo que gracias a la presión del PP se han logrado algunas mejoras en el Estatuto.

Acebes, que estaba allí junto a Piqué, también se mantuvo firme en su posición. Aseguró que el día anterior dijo "lo que pensaba" y fijó la posición del PP, "que es la que ha mantenido, como no podía ser de otra manera, el presidente del PP". El portavoz en el Congreso, Eduardo Zaplana, en la misma línea, señaló que las declaraciones de ayer de Acebes fueron "las que ponían de relieve cuál es la posición del partido de la que habíamos participado todos, incluido el señor Piqué, unos minutos antes", eso es, en la reunión de maitines.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 25 de enero de 2006