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Gil Calvo gana el Premio Jovellanos por su análisis de la 'ideología española'

El autor denuncia el incivismo y la crispación en la vida pública

"La ideología española", entendida, según la concepción orteguiana, como "la manera española de hacer las cosas", se caracteriza por su "incivismo", pues implica una concepción de los asuntos públicos fundada en el particularismo, la hostilidad, la dramatización y el cinismo político. Con esta tesis, el sociólogo, escritor y articulista Enrique Gil Calvo (Huesca, 1946), profesor titular de Sociología en la Universidad Complutense de Madrid y colaborador de EL PAÍS, obtuvo ayer el 12º Premio Internacional de Ensayo Jovellanos, que patrocina la editorial asturiana Nobel, con su obra La ideología española. El galardón está dotado con 18.000 euros y el libro se publicará en primavera.

En La ideología española plantea una crítica del sistema político nacido de la transición, cuyas contradicciones internas permiten, a su juicio, que la vida pública nacional siga aún hoy siendo regida por el "incivismo". "La crispación de cada día" es manifestación de "una forma española de hacer política" que se fundamenta, según el autor, en el afán de "destruir el poder" con una finalidad "sectaria".

Gil Calvo postula la necesidad de proceder a la creación de un futuro civismo español, capaz de reconstruir los fundamentos cívicos de la cultura pública en España. La superación de la manera nacional de hacer política es necesaria, declaró ayer el autor, porque la actual es "destructora, impide la convivencia y supone el derroche de la energía de los mejores en batallas estériles".

Así, Gil Calvo plantea un marco de discusión sobre la idiosincrasia de la vida española, con modelos sociológicos y humanísticos que ponen de relieve el origen histórico y la persistencia de problemas como el particularismo y la falta de civilidad. El escritor sostiene que la ideología española pertenece a la cultura pública latina, diferenciada de otras tres, que cataloga como nórdica, anglosajona y continental. "La crispación de cada día, que arranca en el XVII y llega a hoy mismo", es la manifestación de esa forma de entender la cultura política, y que consiste en "torear el poder para tratar de obtener el mayor partido posible con una actitud sectaria".

En el contenido semántico de las principales ideologías españolas que se han propuesto desde Quevedo hasta hoy, Gil Calvo descubre un mismo formato de "mesianismo redentor" que consta de tres elementos narrativos: la caída original, con pérdida de la inocencia primitiva, como planteamiento; el castigo merecido, que incluye la decadencia, la división cainita y el martirio, como nudo argumental, y la promesa de un sacrificio regenerador, como desenlace.

A partir del análisis que Ortega desarrolló en sus Meditaciones del Quijote (1914), Gil Calvo investiga la estructura profunda de la ideología española, en la que identifica dos formas de eludir la realidad: una, nihilista, representada por Don Juan, frente a otra, idealista, típica de Don Quijote. Ambos mitos permiten al autor reconstruir "la máscara ambivalente" de lo que denomina "Don Juan Quijote", que adopta ideales quijotescos y se comporta con cinismo donjuanesco. Es, asegura, "la doble moral de la ideología española, a la vez retórica y nihilista, que busca sacar partido al poder público con su lidia de Leviatán".

El libro, redactado en homenaje a las dos figuras cuyos aniversarios se han celebrado en 2005 -50º aniversario de la muerte de Ortega, principal inspirador del concepto de "ideología española", y 400º del Quijote, sobre el que se fundamenta la reflexión orteguiana sobre "la manera española de ver las cosas"-, se inspira, como precedentes, en Marx y Engels, que en 1845 publicaron La ideología alemana, y en el politólogo Massimo La Torre, quien en su artículo Tangentòpoli, una denuncia de la corrupción, recuperó la expresión "ideología italiana".

El jurado del Premio Jovellanos de Ensayo estuvo integrado por Sabino Fernández Campo, Jorge Fernández Bustillo, Juan Ramón Pérez Las Clotas, Pedro de Silva Cienfuegos-Jovellanos, Juan Antonio Vázquez García, Socorro Suárez Lafuente y Lluís Xabel Álvarez Fernández.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 21 de enero de 2006