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Reino Unido prohíbe que los pederastas, cumplida su pena, trabajen con niños

El Gobierno británico anunció ayer que a las personas condenadas o amonestadas por delitos sexuales relacionados con niños se les va a prohibir de manera automática ocupar empleos relacionados con niños, y muy particularmente en el sector educativo. La misma prohibición se aplicará a los responsables de delitos sexuales con adultos que revistan una particular gravedad.

Con esta decisión, anunciada en los Comunes por la responsable de Educación, Ruth Kelly, la ministra pretende acabar con la crisis que vive desde que hace dos semanas se supo que un maestro que admitió haber descargado pornografía infantil de pago a través de Internet había sido autorizado a seguir ejerciendo su profesión en una escuela de Norfolk.

Hasta ahora era el Gobierno quien decidía, previa consulta con los expertos, si una persona condenada o amonestada por delitos sexuales contra niños suponía un peligro o podía reanudar sus tareas docentes con el tiempo. La ministra Kelly explicó ayer que, desde 1997, 10 personas incluidas en el Registro de Delincuentes Sexuales estaban en situación legal de volver a la docencia porque, tras ser examinada su situación, se había decidido que no suponían ningún peligro. La semana pasada, Kelly reconoció en los Comunes que no tenía ni idea de cuánta gente podía estar en esa situación, alimentando la ansiedad desatada por los tabloides en torno a este tema.

A partir de ahora, todas las personas en esa situación serán incluidas de forma automática en la llamada Lista 99, en la que se incluye a toda la gente a la que se prohíbe ejercer la docencia debido a su conducta o por razones sanitarias, o que tiene un acceso muy restringido a empleos en las escuelas. Según los datos aportados por Kelly, la lista incluye en la actualidad 4.045 nombres, de los que la inmensa mayoría tienen prohibido trabajar en el sector escolar y 210 "están sujetos a restricciones que prácticamente suponen una prohibición".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 20 de enero de 2006