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Sanciones diplomáticas, embargo o guerra

La ambición nuclear de Irán plantea un desafío a la ONU. La amenaza de sanciones es un arma que permite al Consejo de Seguridad incrementar poco a poco la presión contra un país que incumple sus obligaciones. Pero en Nueva York se considera prematuro hablar de ello mientras el asunto siga en el Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA), que encabeza la negociación.

Si el caso iraní llegara finalmente al Consejo de Seguridad, lo lógico sería que se adoptara una primera declaración o una resolución pidiendo a Irán que suspenda su programa nuclear, permitiera el acceso de los inspectores de Naciones Unidas a sus instalaciones y cooperara para resolver la crisis. Es muy posible que se pida a la vez a la OIEA que presente un informe sobre el grado de cumplimiento de Irán, según explican fuentes en la ONU.

"El proceso se complica si los iraníes no cumplieran con la primera exigencia del Consejo", indican las mismas fuentes. Entonces, la ONU debería pasar a considerar el recurso a las sanciones. El primer paso sería la sanción diplomática: prohibición de viajar a los miembros del Gobierno iraní y vetar su participación en eventos internacionales, como se ha hecho con Sudán. En una fase ulterior, se tendría en cuenta la sanción económica: un bloqueo comercial. Y la última opción es la militar, que incluye la intervención, como en Irak.

Caso atípico

"Todas las posibilidades están abiertas", insisten desde el organismo, "pero hay que ver si son políticamente viables". "Hay que decidir qué se quiere hacer y qué se puede hacer si Irán incumple", dicen. En este punto entran en juego los intereses de los países con derecho de veto (EE UU, Rusia, China, Francia y Reino Unido). "El caso iraní es atípico, porque hay muchos factores económicos y políticos en juego, más que con Irak", indican en la ONU, que advierten del impacto de un bloqueo al petróleo iraní en la economía mundial.

El precedente más parecido hasta la fecha se refiere a las ambiciones nucleares de Corea del Norte, que fue tratado por el Consejo en febrero de 2003. Los Quince se limitaron a adoptar una declaración presidencial por la amenaza de veto chino. A la hora de decidir la adopción de sanciones, la posición de Rusia será clave. China también ejerce una posición de fuerza frente a EE UU, Francia y Reino Unido por su interés energético en Irán, pero no le gusta quedarse sola en el Consejo.

El secretario general de la ONU, Kofi Annan, no está de acuerdo con que el caso iraní se traiga a Nueva York de inmediato y ha pedido que se haga lo posible para que se resuelva la disputa en Viena. Annan dijo que la única solución viable es la negociada.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 17 de enero de 2006