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Santiago recupera el drama litúrgico que inspiró las imágenes del Pórtico de la Gloria

Se institucionaliza en el fin de año la representación del 'Ordo Prophetarum', pieza del siglo XII

Santiago de Compostela

Las figuras del Pórtico de la Gloria recorrerán hoy en carne y hueso la nave principal de la catedral de Santiago recitando textos del siglo XII. Con ellas revivirán los instrumentos tallados en el templo para acompañar la escena con música medieval. Será la representación del drama litúrgico Ordo Prophetarum, muy popular en su época. Según una reciente teoría, esa pieza inspiró el majestuoso conjunto escultórico del Pórtico de la Gloria. El drama se recuperó el año pasado y, a partir de hoy, se institucionalizará para reinstaurar una tradición de la Navidad medieval extraviada en el olvido de los siglos.

"Los mudos personajes del pórtico vuelven a hablar y cantar", escribió Castiñeiras

La obra servía para dar brillo estético a las ceremonias y para reforzar la devoción

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Como tantas cosas en Santiago, el Pórtico de la Gloria, la gran joya de la arquitectura románica, encierra varios misterios. Se sabe poco de su autor, el Maestro Mateo, director de lo que debió de ser un proyecto colectivo que concluyó en 1188. Tampoco está muy clara cuál es la fuente de inspiración de las imágenes talladas, un conjunto cargado de resonancias apocalípticas, con escenas que remiten al Juicio Final, presididas por un gran Cristo de tres metros, y en el que aparecen también personajes paganos como la Sibila, el poeta Virgilio o la reina de Saba.

En 1988, cuando se celebraba el octavo centenario de la conclusión de la obra, el catedrático de Historia Medieval de la Universidad de Santiago Serafín Moralejo expuso en público una nueva teoría. Según Moralejo, el conjunto sería una recreación de los personajes del drama litúrgico Ordo Prophetarum o Procesión de los profetas. Esa pieza formaba parte de los rituales de la Nochebuena y servía tanto para dar brillo estético a las ceremonias como para reforzar la devoción de los fieles. En el drama se narraban los augurios de la llegada del Mesías formulados tanto por profetas bíblicos como por otros paganos que aparecen retratados en el Pórtico de la Gloria. Moralejo percibía una ordenación de los personajes muy semejante en el conjunto escultórico y en la obra que, con distintas versiones, se escenificaba una vez al año en templos de toda Europa.

Esta "revolucionaria interpretación", en palabras de un colega de Moralejo, Manuel Castiñeiras, que también ha colaborado en el proyecto, tuvo una gran repercusión en el mundo académico y entre los especialistas en arte medieval. Otros autores habían expuesto anteriormente la influencia de los dramas litúrgicos en la iconografía de los grandes pórticos de las catedrales europeas. "Testimonios en piedra, ahora enmudecidos, de aquellas performances se encuentran diseminados en monumentos del siglo XII en Francia e Italia", apunta Castiñeiras en un texto escrito para presentar el proyecto de Santiago. Pero nadie hasta entonces había recurrido a esa hipótesis para desentrañar los misterios iconográficos del Pórtico de la Gloria.

En 1991, Morajelo se la expuso personalmente a Francisco Luengo, director del equipo de luthiers al que la Fundación Barrié de la Maza había hecho un encargo fabuloso, la reconstrucción de los instrumentos musicales que aparecen representados entre las escenas del pórtico. Luengo acabaría materializando esos instrumentos no una vez, sino dos. La primera, hace 13 años, y la segunda, en 2004, cuando al fin pudo llevar a la práctica el proyecto que le tenía cautivado desde que escuchó a Moralejo argumentar su teoría.

La tradición de escenificar la Procesión de los profetas se había perdido con la Edad Media, aunque se conservaban tres versiones de la pieza, las tres en Francia, en las catedrales de Ruán y Laon, y en el monasterio de San Marcial de Limoges. En ellas, en forma de diálogo cantado, se va llamando, como si fueran testigos que comparecen en un juicio, a los personajes que intentan convencer al pueblo de Israel de que Jesucristo es el verdadero Mesías, hijo de Dios.

La pieza de Limoges, depositada en la Biblioteca Nacional de París, es la más antigua, la única que contiene texto y música, y en la que Moralejo aprecia mayores paralelismos con las escenas y personajes tallados en la catedral de Santiago. Ésa fue la que sirvió de guía para organizar el montaje estrenado el año pasado y que volverá a representarse hoy con el propósito de que quede institucionalizado como una nueva tradición navideña recuperada desde el fondo de los siglos.

Para poder representar el drama adaptado estrictamente a la iconografía del Maestro Mateo fue necesario un proceso previo de reconstrucción y añadirle algún matiz a fin de facilitar su comprensión al espectador contemporáneo. "El manuscrito de Limoges no es más que una guía en la que faltan todas aquellas indicaciones de cómo debe transcurrir la obra", advierte Francisco Luengo. Tras un arduo trabajo de adaptación, lo que era en origen una pieza de apenas diez minutos se ha convertido en un espectáculo de una hora de duración.

El texto de Limoges no contenía dos personajes representados en el pórtico: Balaam, profeta judío que dictó sus oráculos ocho siglos antes de Cristo, y la evocadora reina de Saba. Su participación se extrajo de las otras dos versiones que se conservan del Ordo Prophetarum. El espectáculo que se podrá ver hoy en la catedral está coronado con un largo canto de la Sibila extraído de lo que considera el gallego más primitivo, el de las Cantigas de Santa María, de Alfonso X el Sabio. En la cantiga que se ha añadido al montaje, la Sibila impetra a María para que interceda ante su Hijo por los cristianos en el día del Juicio Final.

El resto de la pieza son cantos en latín. Se ha introducido, además, un actor vestido de forma contemporánea para presentar al público los personajes. La música también ha tenido que ser reconstruida con partes de otras versiones del Ordo y con materiales diversos que se conservan de la época. Hace un año, algunos espectadores derramaron lágrimas al comprobar que, como escribió Castiñeiras, "los mudos personajes del pórtico vuelven a hablar y cantar".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 30 de diciembre de 2005