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Los socios del Gobierno discrepan sobre el pacto presupuestario con el PSE

El acuerdo presupuestario entre el PSE-EE y el Gobierno ha abierto un mar de discrepancias en los partidos del tripartito vasco (PNV, EA y EB). Si el martes, a las pocas horas de la firma del pacto, el Departamento de Hacienda, dirigido por la vicelehendakari, Idoia Zenarruzabeitia, lo relativizaba y reducía su impacto económico, ayer, los partidos del Gobierno discreparon en público sobre su importancia. El principal socio del Ejecutivo, el PNV, aseguró ayer por boca de su portavoz, Íñigo Urkullu, que el pacto presupuestario es un "gran acuerdo" para la sociedad vasca. El PNV y el PSE, que firma el apoyo aunque se siente oposición, se han convertido prácticamente en los únicos defensores del compromiso suscrito.

Los otros dos socios del Gobierno han optado por relativizar su trascendencia y descalificar al partido que va propiciar que las cuentas se aprueben sin polémicas ni sorpresas, como en años anteriores. EA y EB inscriben el acuerdo en Euskadi dentro del pacto alcanzado en Madrid por el PNV y el PSOE para aprobar los Presupuestos del Estado.

Urkullu subrayó la voluntad de diálogo y acuerdo mostrada por el tripartito y los socialistas y se mostró convencido de que tendrá su influencia en el debate parlamentario de proyectos legislativos sectoriales e, incluso, en el proceso de normalización política. El portavoz del PNV confió en que este acuerdo pueda ser ampliado a Aralar antes del pleno del próximo 29 de diciembre, en el que los Presupuestos serán aprobados. En cualquier caso, la esperanza de Urrkullu pasa porque el pacto facilite otros acuerdos.

El portavoz nacionalista no quiso entrar en la guerra de las cifras, que iniciaron ya la semana pasada sus socios (EA y EB) y que ayer continuó el propio Gobierno. El montante de los firmado por diferentes conceptos es de casi 250 millones, pero anteayer el Gobierno lo redujo al gasto asignado en este ejercicio a partidas concretas, 27 millones. "Es lógico que cada uno intente hacer ver que no ha cedido, pero no es el momento de hablar sobre las cesiones, sino sobre lo sumado", indicó Urkullu.

Aunque el portavo peneuvista negó discrepancias con sus socios de Gobierno, el análisis del pacto de éstos no es igual al del PNV. EB tildó de testimonial el acuerdo y criticó la "nula ambición social" socialista. Su portavoz, Mikel Arana, sí entró en la guerra de cifras y acusó al secretario general del PSE-EE, Patxi López, de mentir a los ciudadanos. Arana quiso recalcar que su formación, con tres escaños, ha aportado más a las cuestiones sociales que los socialistas con 15. Más allá de estas críticas tendentes a minimizar un pacto firmado por el Gobierno del que forman parte, Arana negó que exista algún tipo de temor dentro de su partido con vistas a que este pacto presupuestario pueda llevar a un futuro acuerdo para la gobernación entre nacionalistas y socialistas.

Desde EA la argumentación ha sido similar a la de EB, pero añade un plus para atacar a los socialistas. Su secretario general, Unai Ziarreta, aseguró ayer que la decisión del PSE-EE de no retirar la enmienda para la supresión de ayudas a familiares de presos encarcelados fuera de Euskadi es un mero acto "de cara a la galería y testimonia" para "contentar a cierta opinión pública". Según indicó, los socialistas sabían desde el inicio de las negociaciones que esa partida no se iba a retirar. Además, sostuvo que el PSE "se había comprometido" a eliminar esa enmienda, porque nunca ha estado en cuestión.

El líder de ELA, José Elorrieta, entró también en el debate, criticando que el esfuerzo presupuestario en políticas fiscales es "el más bajo de los últimos diez años". "No hay proceso soberanista liderado por neoliberales", agregó.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 22 de diciembre de 2005