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Aulas

Estudiantes y profesores desconocen la figura del Defensor del Universitario

Málaga y Cádiz son las oficinas con más quejas

Cinco universidades andaluzas pusieron en marcha el curso pasado la figura del Defensor Universitario, un mediador para todos que utilizan más los estudiantes, aunque la oficina escucha también a docentes y personal de administración y servicios (PAS). Mientras que en el campus de Córdoba funciona desde 1990, en los de Almería, Sevilla y Pablo de Olavide aún no se ha constituido. Málaga, con 83 quejas, y Cádiz, con 73, encabezan la lista de las reclamaciones.

La mayoría de las quejas, en torno al 60%, las plantean estudiantes sobre irregularidades en los expedientes académicos a causa de los créditos de libre configuración, convalidaciones en asignaturas o disparidad de criterios en la corrección de exámenes. Estas cifras, enfrentadas al número de alumnos que tiene Málaga (36.477) y Cádiz (22.738) ponen de manifiesto que el Defensor Universitario es un gran desconocido.

La oficina del defensor de Málaga, que dirige el catedrático de Histología Ignacio Pérez de Vargas desde mayo de 2004, ha atendido 867 consultas y ha tramitado 83 quejas. Ante el número de quejas que se refieren a la corrección de los exámenes, Pérez de Vargas ha solicitado la creación de un reglamento marco para la revisión de las pruebas.

En cuanto a docentes e investigadores, las quejas se refieren a la convocatoria de plazas, la elección de director de departamento y conflictos de intereses entre distintos departamentos. Por su parte, el PAS centra sus quejas en los concursos para plazas, los horarios de los turnos y de las bibliotecas.

La oficina de Cádiz ha registrado 73 quejas y 117 consultas desde que se creó en marzo de 2004. Una de estas quejas ha surtido ya su efecto: a un alumno de tercer ciclo que había encontrado trabajo, se le denegó la devolución de las tasas de su matrícula, una posibilidad que sí tienen los de primer y segundo ciclo. El Defensor del Universitario, Juan Manuel López Alcalá, atendió la queja, abrió un expediente, elevó una recomendación y el Consejo de Gobierno eliminó esta discriminación en su nuevo reglamento de matriculación.

López Alcalá atribuye el desconocimiento de la figura a su reciente implantación: "Nuestra función es defender los derechos y libertades y perseguimos la mejora en la calidad de la enseñanza".

En la primera memoria que ha elaborado López Alcalá, ya propone soluciones, como reuniones inmediatas con todas las delegaciones de alumnos para que conozcan la figura del defensor. Según el defensor gaditano, "hay un trabajo por delante para animar a los que nos deben transmitir las quejas pero también para que nuestras recomendaciones sean asimiladas como un afán de mejora de la calidad de la Universidad".

El Defensor Universitario de Córdoba, Ricardo Veroz, ha realizado en el último curso 52 actuaciones, de las cuales 19 fueron quejas o reclamaciones y 15 mediaciones y conciliaciones. En sus conclusiones alerta de que "los programas de las asignaturas deben reflejar de manera clara y concreta todos los aspectos que recoge la normativa académica".

Respecto a la figura del Defensor Universitario, afirma que "continúa sin ser lo suficientemente conocida a pesar de llevar muchos años implantada en la UCO, desde 1990". Recomienda "arbitrar algún procedimiento de divulgación de la normativa académica referente a exámenes, revisión, programas, docentes..."

En la Universidad de Huelva, donde el cargo de defensor lo ocupa Eduardo Gomero, se han recogido 128 expedientes, de los cuales 40 han sido quejas; mientras que la oficina de Jaén, con Rafael López Garzón al frente, ha tramitado 50 entre quejas y consultas.

Esta información ha sido elaborada por Pedro Espinosa, Sergio Mellado, Manuel Planelles, Raquel Hernández, Lucía Vallellano, M. J. López Díaz y Margot Molina.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 20 de diciembre de 2005