Regalos que vulneran el código ético del BCE

El Banco Central Europeo esgrimió ayer una nueva arma contra Antonio Fazio: los generosos regalos que el gobernador recibió del banquero Gianpiero Fiorani. "Los regalos a Fazio no han sido aún probados, pero si lo fueran", manifestó el presidente del BCE, Jean-Claude Trichet, "vulnerarían el código de conducta de los miembros del Consejo y el BCE tendría que pedir aclaraciones".

Fiorani reconoció tras su detención que había saqueado dinero de los accionistas y los impositores del banco, con el fin de pagar comisiones ilícitas y sobornos y, de paso, adquirir una villa veraniega en la Costa Azul. Según la Fiscalía de Milán, otra parte de la fortuna personal de Fiorani procedía de las informaciones bursátiles que le suministraba el propio gobernador del Banco de Italia. El ex consejero delegado de Banca Popolare Italiana supo agradecer con detalles la protección dispensada por Fazio.

Con motivo de las fiestas navideñas de 2003, Fiorani obsequió al gobernador una pluma Cartier, un smoking, un televisor Sony, un jersey de cachemir y dos ediciones antiguas de libros de Santo Tomás de Aquino. La esposa de Fazio recibió un reloj Baume & Mercier; el hijo de Fazio, un reloj Cartier; las hijas, collares y brazaletes de oro. La familia recibió, además, una surtida cesta de alimentos con unas botellas de champán Dom Perignon.

Según el código deontológico del Banco de Italia, ni el gobernador ni el resto de los funcionarios pueden aceptar regalos de valor superior a los 100 euros.

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