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Bush reconoce errores del espionaje estadounidense antes de la invasión

Para el presidente, la decisión de ir a la guerra "fue la correcta"

"Es cierto", admitió ayer George W. Bush, "que gran parte de la información [sobre las armas de destrucción masiva de Sadam Husein] resultó estar equivocada". "Como presidente, soy responsable de haber tomado la decisión de entrar en Irak. También soy responsable de arreglar lo que se hizo mal". Por eso, dijo, "estamos reformando" el entramado del espionaje e información. A pesar de todo, "Sadam era una amenaza, y los estadounidenses y el mundo están mejor gracias a que él ya no está en el poder", afirmó Bush, que reiteró que las elecciones "forman parte de una estrategia más amplia, la de proteger a Estados Unidos del terrorismo".

El discurso de ayer cerró la intensa campaña de las últimas dos semanas destinada a explicar su política iraquí. El esfuerzo parece haber dado algún resultado, porque aunque Bush sufre elevados índices de crítica y rechazo, el 48% cree que no se debió enviar a las tropas, frente al 54% que pensaba eso hace un mes, y el 50% dice que la guerra no fue un error, en lugar del 45% del último sondeo.

El planteamiento sobre el espionaje está en la base de la guerra que libra la Casa Blanca con el aparato de la CIA. El 1 de abril de este año, una comisión nombrada por Bush concluyó que la información sobre las armas de Irak fue "completamente equivocada", "un absoluto fracaso de espionaje". El presidente felicitó a la comisión y dijo que compartía sus recomendaciones, sobre todo la de que "la comunidad de inteligencia de EE UU necesita cambios radicales". Para eso puso al frente de la CIA a Porter Goss y nombró zar del espionaje a John Negroponte. Altos responsables y expertos de la comunidad de inteligencia interpretan todo como una maniobra de la Casa Blanca para sacudirse de encima la responsabilidad de haber ordenado la invasión.

La versión de Bush es la siguiente: "Cuando tomamos la decisión de entrar en Irak, muchas agencias de espionaje en el mundo creían que Sadam tenía armas de destrucción masiva. Esto era compartido por organismos de Gobiernos que no apoyaban mi decisión de sacar a Sadam del poder. Y es cierto que gran parte de la información resultó estar equivocada".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 15 de diciembre de 2005