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Editorial:

Prejubilaciones, ya no

El Gobierno intenta frenar las jubilaciones anticipadas, que supusieron el año pasado el 50% del total. La cifra será este año algo menor. Es lógica esta tendencia porque algunas de las circunstancias excepcionales que han determinado en los últimos años el fuerte crecimiento de la economía española y del empleo, como los bajos tipos de interés y la masiva entrada de transferencias comunitarias, están llegando a su fin. Hace bien el Gobierno en adoptar decisiones tendentes a prevenir algunas de sus consecuencias adversas.

La constitución de un fondo de reserva que compense esa reducción de ingresos netos procedentes de la UE es razonable, pero lo es más adoptar decisiones que incidan directamente sobre los problemas, como la extensión de la edad de jubilación que algunos países europeos se han propuesto. Alemania ha sido la primera en incorporar ese alargamiento progresivo, hasta los 67 años desde los 65 actuales. Le seguirá probablemente el Reino Unido, si se aprueban las recomendaciones de la Comisión de Pensiones.

La Seguridad Social española atraviesa su mejor momento, con un superávit equivalente a más del 1% del PIB, a causa sobre todo del buen comportamiento del empleo. Pero la continuidad del fuerte crecimiento actual no está asegurada y por eso es prudente no favorecer prácticas como la excesiva anticipación de la edad de jubilación, tan profusamente utilizada en algunos sectores de nuestra economía. Aunque la edad de jubilación oficial es la misma que en la mayoría de las economías avanzadas, la de retiro efectivo es significativamente más baja. Esa práctica de no pocas empresas, especialmente los bancos, ha terminado pesando, y lo hará más severamente en el futuro, sobre el conjunto de la economía: a través de las finanzas de la Seguridad Social, pero también del mantenimiento de valiosos recursos humanos ociosos. Además de los problemas de índole social que en no pocos casos ha conllevado este tipo de prácticas.

La terciarización creciente de la economía española y el aumento de la esperanza de vida son, entre otros, factores que aconsejan prolongar la edad de jubilación y, en todo caso, controlar esas prácticas prejubilatorias tan extendidas en España.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 29 de noviembre de 2005