El Gobierno envía a Bono a Venezuela para cerrar la venta de buques y aviones

El ministro de Defensa visitará también Colombia, estrecho aliado de Bush, para compensar

El ministro de Defensa, José Bono, irá finalmente a Venezuela para presidir el próximo lunes la firma de los contratos de venta de material militar español por 1.700 millones de euros, pese a la oposición expresa de EE UU. Pero ésa no será la única etapa de su viaje. Además de reunirse con el venezolano Hugo Chávez, bestia negra para Washington, Bono visitará al colombiano Álvaro Uribe, el mejor aliado de la Administración de Bush en el hemisferio. Se trata de equilibrar políticamente un viaje al que Chávez quiere dar un matiz antiestadounidense y que para España es sobre todo económico.

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La vicepresidenta María Teresa Fernández de la Vega confirmó ayer, tras el Consejo de Ministros, que Bono irá a Venezuela para presidir, "en nombre" del Gobierno, la firma de los contratos de venta de ocho patrulleras y 12 aviones, que suponen en conjunto el mayor contrato de la historia de la industria militar española.

Aunque Chávez dio por sentado el pasado miércoles que "el doctor Pepe Bono" asistiría a la firma, prevista el lunes por la mañana en el Palacio de Miraflores, en Caracas (Venezuela), el ministro español evitó todavía ayer pronunciarse al respecto.

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"Sobre este asunto, el ministro de Defensa está a la orden del Gobierno, que es a la orden de los intereses de España", dijo, saliendo al paso de las críticas de quienes le atribuyen ir por libre en política exterior.

Los contratos serán firmados por los presidentes del astillero público Navantia, Juan Pedro Gómez Jaén, y de la empresa aeronáutica CASA-EADS, Francisco Fernández Sáinz. Por parte venezolana, lo hará el ministro de Defensa, el almirante Orlando Maniglia.

El contrato de venta de los aviones -diez C-295 de transporte y dos CN-235 de patrulla marítima-, por 500 millones de euros, ya está listo, pero su ejecución resulta problemática, ya que los aparatos incorporan tecnología estadounidense y Washington ha amenazado con no conceder la imprescindible licencia de reexportación a Venezuela.

La venta de los buques no presenta este problema, pero ha tropezado con complicaciones de última hora. Según fuentes conocedoras de la negociación, ya está listo el contrato de los cuatro patrulleros oceánicos de vigilancia de la Zona Económica Exclusiva (ZEE), por unos 800 millones de euros, pero aún no está claro si se firmará también la compra de los cuatro buques de vigilancia litoral, por unos 400 millones, o se quedará como una mera opción de compra.

Fuentes gubernamentales no ocultan el riesgo que tiene la visita de Bono, ya que el régimen venezolano quiere presentar la firma de los contratos como una acto de propaganda antiestadounidense. "España ha dicho no a las presiones de Washington", proclamó Hugo Chávez.

La Embajada de EE UU en España guardó ayer silencio sobre la decisión, pero el embajador en Madrid Eduardo Aguirre no se inhibió el pasado miércoles de criticar públicamente la operación, que calificó de "venta inmensa" que puede ser "un factor desestabilizador en la región", por lo que mostró su esperanza en que no llegara a consumarse.

Tras sopesar estos riesgos, según las fuentes consultadas, el Gobierno llegó a la conclusión de que no puede renunciarse a una venta de este calado para no contrariar a Washington. La construcción de los ocho buques -que supone 3,6 millones de horas de trabajo en los astilleros y 425.000 horas de ingeniería hasta 2012- supondrá una fuerte inyección económica para la Bahía de Cádiz, una de las zonas más golpeadas por la crisis naval. Chávez dejó claro, además, que no se firmarían los contratos si Bono no acudía.

Para compensar políticamente la visita a Caracas, el ministro de Defensa ha decidido ampliar su viaje con una escala en Bogotá, según fuentes gubernamentales. Colombia es el más firme aliado de Bush en la región y también el país que más directamente aludido podría sentirse por la amenaza de desestabilización que denuncia EE UU.

No es la primera vez que España recurre a Colombia para disipar los recelos que provoca su cooperación militar con Venezuela. En marzo pasado, antes de viajar a Caracas, el presidente español José Luis Rodríguez Zapatero participó en una cumbre cuatripartita con los líderes de Colombia, Brasil y Venezuela. Ya entonces, Zapatero anunció su propósito de cooperar militarmente también con Colombia.

Tras llegar al poder, el PSOE canceló un acuerdo del PP para vender 46 tanques y 20 obuses de segunda mano a Colombia, pero a cambio le cedió dos aviones medicalizados C-212 para evacuación de heridos.

Hace sólo dos semanas, el pasado día 11, el Consejo de Ministros autorizó a Defensa a vender a Colombia un tercer avión C-212 por el precio simbólico de 100 euros, lo que explica la buena acogida de Bono en Bogotá.

Además, a diferencia de lo que sucedía hace unos meses, las relaciones entre Hugo Chávez y Álvaro Uribe pasan por un buen momento. Los dos presidentes se reunieron el pasado jueves en la localidad de Punto Fijo (Venezuela), donde acordaron la construcción de un gasoducto entre ambos países.

El secretario general del PP, Ángel Acebes, declaró ayer que su partido "no dice nada en contra de la venta de barcos a Venezuela", pero sí de que "vayan armados" y más "que vaya Bono en representación del Gobierno", informa Europa Press. En marzo pasado, el líder del PP, Mariano Rajoy, calificó la operación de "venta monstruosa".

Por su parte, el Bloque Nacionalista Galego (BNG) denunció las "interferencias" de EE UU.

Hugo Chávez (izquierda) y José Bono, durante un viaje del ministro español por varios países latinoamericanos en 2004.
Hugo Chávez (izquierda) y José Bono, durante un viaje del ministro español por varios países latinoamericanos en 2004.

Sobre la firma

Miguel González

Responsable de la información sobre diplomacia y política de defensa, Casa del Rey y Vox en EL PAÍS. Licenciado en Periodismo por la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB) en 1982. Trabajó también en El Noticiero Universal, La Vanguardia y El Periódico de Cataluña. Experto en aprender.

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