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Para que la justicia no las separe

La primera boda de una pareja de homosexuales en Ávila se ha producido entre dos reclusas del centro penitenciario de Brieva que contrajeron ayer matrimonio tras haberse conocido en la cárcel hace más de dos años. El motivo principal de acogerse a la nueva ley es la de impedir que las separen y mantenerse juntas en la misma prisión: "Es la única manera de contar con muchos más derechos", aseguraron, tras destacar que "todo el mundo tiene derecho a casarse". Vestidas y maquilladas por sus compañeras, la barcelonesa Mar Domínguez Ruiz, con un largo vestido rosa, pelo recogido y ramo de flores, y la alicantina Pilar Leal Maya, de traje, con corbata azul y flor en la solapa, llegaron al salón de bodas del edificio de los juzgados abulenses cogidas del brazo y acompañadas de varios agentes de policía, que, evidentemente, las acompañaron durante la ceremonia -a la que asistieron varios familiares-, y después, de regreso a Brieva, a las afueras de la capital abulense, celebraron una fiesta con otras internas, que las habían preparado un bizcocho a modo de tarta nupcial. Aunque nerviosa, la pareja mostró su alegría por el matrimonio con el sueño de lograr un permiso y rehacer su vida para poder salir de la cárcel donde Luis Roldán, ex director de la Guardia Civil, permaneció una década. De momento, Mar Domínguez ha cumplido seis de los doce años a los que está condenada, mientras que a Pilar Leal le queda la mitad de diez años y medio.-

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 26 de noviembre de 2005