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España figura a la cola de la OCDE en gasto en prevención sanitaria

La esperanza de vida española es la tercera del mundo rico

España sólo dedica a programas de salud pública y prevención de enfermedades el 1,3% de su gasto sanitario, lo que le sitúa en el puesto 28º de los 30 países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE). Los demás indicadores sanitarios españoles están cerca del promedio de la OCDE, con la excepción del número de fumadores (28% de la población adulta española, frente al 26% de media). Con todo, la esperanza de vida española ha pasado del puesto 19º (en 1960) al tercero, sólo por detrás de Japón e Islandia.

"Numerosas evidencias muestran que la salud de la población en los países desarrollados está más determinada por factores socioeconómicos y de estilo de vida que por la atención médica propiamente dicha", asegura el tercer informe de la OCDE Health at a glance (La salud de un vistazo), que dedica una especial atención a los indicadores relacionados con la promoción de la salud y la prevención de enfermedades.

Los 30 países de la OCDE dedican un promedio del 3% de sus gastos sanitarios a la prevención, sobre todo en programas de vacunación y campañas contra el tabaco, el consumo de alcohol y la obesidad. Los autores del informe consideran muy bajo ese promedio -pese a que es más del doble de lo que dedica España- y elogian el 8% alcanzado por Canadá.

"Mientras los Gobiernos buscan formas de hacer más eficientes sus sistemas de salud", subrayan los autores del informe, "las estadísticas muestran que los cambios de estilo de vida pueden aumentar la salud de la población y reducir los costes sanitarios a largo plazo".

Las políticas antitabaco (campañas de concienciación, prohibiciones publicitarias, encarecimiento de las cajetillas a través de los impuestos) se han mostrado muy eficaces en los países que fueron pioneros en su aplicación: menos del 20% de la población adulta fuma en Australia, Canadá, Suecia y Estados Unidos. La cifra supera el 33% en Grecia, Hungría y Luxemburgo. España, con el 28%, tiene aún mucho margen para estas políticas preventivas.

Sin embargo, España disfruta de una de las esperanzas de vida más altas del mundo desarrollado. En las últimas décadas, la esperanza de vida ha aumentado en toda la OCDE, desde los 68,5 años de 1960 hasta los 77,8 de 2003. Pero, en ese mismo periodo, España ha subido de 69,8 a 80,5 años, y ya ocupa el tercer puesto de los 30 países más industrializados del mundo, o el segundo si sólo se considera a las mujeres (83,7 años para las españolas, sólo por detrás de Japón, con 85,3). "Japón y España tienen esperanzas de vida más altas de lo que cabría predecir por su PIB per cápita", señala el informe.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 9 de noviembre de 2005