El Supremo de EE UU decidirá sobre los juicios militares especiales

Aceptado el recurso del chófer de Bin Laden, preso en Guantánamo

El Tribunal Supremo de Estados Unidos dijo ayer que decidirá si el presidente del país, George W. Bush, tiene el poder para crear tribunales militares especiales que juzguen a los detenidos en Guantánamo por crímenes de guerra. La decisión del Supremo cuestiona la política de la Administración de Bush sobre la guerra contra el terrorismo y sus tribunales especiales. El presidente dijo ayer en Panamá que Estados Unidos no tortura.

El Supremo aceptó revisar el caso de Salim Ahmed Hamdan, chófer y guardaespaldas yemení de Osama Bin Laden que presentó un recurso para evitar ser juzgado por un tribunal militar por crímenes de guerra. La máxima instancia judicial de EE UU oirá los argumentos en marzo o abril y se espera que dicte una decisión para el mes de junio. El caso pone en cuestión los poderes del presidente en tiempos de guerra.

No es ésta la primera vez que el Supremo decide en un caso relacionado con la lucha contra el terrorismo después de que en junio de 2004 la máxima corte asestara un golpe a la política del Gobierno de Bush al sentenciar que los prisioneros en la base naval norteamericana de Guantánamo (Cuba) podían ser juzgados en tribunales ordinarios norteamericanos.

Los tribunales militares, formalmente llamados "comisiones militares", fueron autorizados por el comandante en jefe del Ejército de EE UU, George W. Bush, tras los ataques del 11-S de 2001. En Guantánamo se encuentran detenidas más de 500 personas sospechosas de pertenecer a Al Qaeda.

Bush hizo ayer una defensa de los interrogatorios en la guerra contra el terrorismo a la vez que manifestó su rechazo a una enmienda de ley planteada en el Senado que prohíbe la tortura a detenidos bajo custodia norteamericana. "Existe un enemigo que amenaza y planea herir de nuevo a América", aseguró Bush ayer en una breve visita a Panamá, donde completó su gira por América Latina. "Pueden apostar a que los perseguiremos sin respiro, pero siempre dentro de la ley. Estados Unidos no tortura", finalizó Bush.

La Casa Blanca se opone a la enmienda que prohíbe la tortura y el vicepresidente, Dick Cheney, busca que la CIA quede exenta de tal ley. La semana pasada, el diario The Washington Post revelaba que la Central de Inteligencia mantenía una serie de cárceles secretas en Europa del Este y Asia, donde mantenía recluidas a personas sospechosas de ser terroristas de la red islamista Al Qaeda. "Nuestro país está en guerra y nuestro Gobierno tiene la obligación de proteger al pueblo americano", prosiguió Bush. "Pero todas las actividades que realizamos son de acuerdo a la ley. "Nosotros no torturamos", aseguró Bush.

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Bush se dirige a la prensa, ayer en Panamá.
Bush se dirige a la prensa, ayer en Panamá.REUTERS

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Sobre la firma

Yolanda Monge

Desde 1998, ha contado para EL PAÍS, desde la redacción de Internacional en Madrid o sobre el terreno como enviada especial, algunos de los acontecimientos que fueron primera plana en el mundo, ya fuera la guerra de los Balcanes o la invasión norteamericana de Irak, entre otros. En la actualidad, es corresponsal en Washington.

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