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Bush se propone gastar 5.900 millones para afrontar el peligro de la gripe aviar

EE UU compra 20 millones de dosis de la vacuna actual contra el virus H5N1

El presidente de Estados Unidos, George W. Bush, anunció ayer su plan nacional para luchar contra una posible pandemia de gripe aviar. "Si esperamos a que la pandemia aparezca, será demasiado tarde", alertó Bush, y advirtió de que, aunque nadie sabe cuándo, es probable que "la pandemia aparezca en cualquier momento". El presidente solicitó del Congreso 7.100 millones de dólares (5.900 millones de euros) para planes de emergencia, fármacos antivirales e investigación sobre vacunas. También anunció la adquisición de 20 millones de dosis de la actual vacuna contra el virus de la gripe aviar H5N1. Los científicos no saben si esta vacuna servirá contra el virus mutante que cause la pandemia en el futuro.

"La vacuna [contra el virus aviar H5N1] podría no ser la más adecuada para la pandemia", reconoció Bush, "porque el virus puede que sea diferente al que ahora conocemos. Pero una vacuna contra la actual gripe aviar al menos ofrecería alguna protección y salvaría algunas vidas en los primeros y críticos momentos del brote". Los 20 millones de dosis cuestan 1.200 millones de dólares (1.000 millones de euros), y permitirían tratar al 7% de la población de EE UU.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) da por seguro que un virus de la gripe aviar acabará acumulando las mutaciones necesarias para una transmisión eficaz de persona a persona, y causará una pandemia. Nadie sabe, sin embargo, si el virus que mute será el H5N1 -hay otros virus de la gripe aviar-, y, aun cuando lo sea, las mutaciones pueden hacerlo invisible para la vacuna.

La OMS, que promovió el desarrollo de esta vacuna, desaconseja su fabricación en masa antes de una pandemia, puesto que reduciría la ya escasa capacidad de producción mundial de vacuna antigripal convencional. El fabricante Chiron, sin embargo, asegura que sólo empezará a producir la vacuna contra el H5N1 después de acabar con la convencional.

El plan de 7.100 millones de dólares (5.900 millones de euros) anunciado ayer por Bush incluye además las siguientes partidas:

-2.800 millones de dólares (2.300 millones de euros) para desarrollar técnicas más rápidas y eficaces de producción de vacunas de la gripe. Las vacunas se cultivan ahora en huevos de gallina, y los expertos quieren poner a punto cultivos en células.

-1.000 millones de dólares (830 millones de euros) para almacenar fármacos antivirales (unos 20 millones de dosis de Tamiflu, que se unirán a otros 2,3 millones ya adquiridos.

-583 millones de dólares (486 millones de euros) para planes de preparación pandémica de nivel federal, estatal y local.

La Administración quiere también promover cambios legales para evitar las "demandas basura" (junk lawsuits) contra los fabricantes de vacunas, que ahora son el principal factor disuasorio para que estas empresas se instalen en el país.

Tres pilares

En su discurso de ayer en los Institutos Nacionales de la Salud (NIH, en Bethesda), Bush aseguró: "Estados Unidos debe estar preparado para detectar un brote pandémico en cualquier lugar del mundo, almacenar vacunas y medicinas antivirales y estar preparado para responder de forma coordinada entre las autoridades federales y locales para contener y hacer frente a los casos de la enfermedad". Sobre esos tres anteriores pilares se basa la estrategia de la potencia mundial para enfrentarse a una eventual pandemia.

Bush aseguró que una pandemia de gripe aviar sería mucho "más seria" que la gripe común. "Yo ya me vacuné", bromeó el presidente. El presidente explicó que Estados Unidos está incrementando las de fármacos antivirales como Tamiflu y Relenza. Estos fármacos no pueden prevenir que la población se contagie, pero sí reducir los efectos de la enfermedad si se toman en las primeras 48 horas de contraer el virus, explicó Bush.

"En este momento no existe una pandemia ni en EE UU ni en el resto del mundo, pero si nos dejamos guiar por la historia, tenemos razones para estar preocupados", prosiguió Bush. "En el siglo pasado, nuestro país y el mundo sufrieron tres pandemias, y los virus de las aves contribuyeron sin duda alguna a ellas".

El virus de la gripe aviar H5N1 ha afectado desde 2003 a decenas de millones de pollos en diez países asiáticos. Es muy ineficaz saltando al ser humano, y en ese periodo sólo se han registrado en Asia 121 casos, 62 de ellos mortales, siempre por contacto muy directo con los pollos u otras aves.

La OMS, sin embargo, considera que es sólo cuestión de tiempo el que el H5N1, u otro virus de la gripe aviar, acumule las mutaciones necesarias para una transmisión eficaz de persona a persona.

La 'gripe española'

Bush recordó que la pandemia de 1918 (la mal llamada gripe española) acabó con la vida de más de medio millón de estadounidenses y más de 20 millones de personas en el resto del mundo. "Un tercio de la población norteamericana se vio afectada, y la esperanza de vida en el país se redujo en 13 años", recordó el mandatario.

"La pandemia de 1918 fue seguida por las de 1957 y 1968, que mataron a decenas de miles de norteamericanos y millones más a lo largo y ancho del Globo", dijo el presidente. Las aves infectadas con el H5N1 no han cruzado las fronteras de EE UU pero Bush aseguró ayer: "Nuestro país ha recibido el mensaje y ha avisado del peligro, con el tiempo necesario para reaccionar, al Departamento de Seguridad Interior".

Hasta el día de hoy, la mayoría de las vacunas que se producen contra la gripe corriente, incluidas las que usan los estadounidenses durante esta época, se producen en fábricas de Europa. La Administración Bush ya había encargado vacunas para almacenar por un valor de 62,5 millones de dólares, de las cuales más de la mitad se elaborarán en fábricas estadounidenses. Pero Bush quiere más. Y sus expertos están estudiando un método de fabricación más sencillo que el actual e incentivando que se abran nuevas fábricas en territorio estadounidense. Tales pasos llevarán años.

Pero la esperanza de la Administración norteamericana es estar preparada y producir suficientes vacunas como si la pandemia fuera a estallar en los próximos seis meses.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 2 de noviembre de 2005