Selecciona Edición
Entra en EL PAÍS
Conéctate ¿No estás registrado? Crea tu cuenta Suscríbete
Selecciona Edición
Tamaño letra
EL DEBATE DE LOS PRESUPUESTOS

Solbes revela que el superávit de las cuentas públicas en 2005 duplicará lo previsto

El ministro pide a las comunidades sobriedad en el gasto para afrontar los retos de futuro

Las arcas públicas cerrarán este año con el primer superávit de la historia de la democracia. Si se cumplen los pronósticos del Gobierno, ese excedente resultará al menos el doble de lo esperado (el 0,2% del producto interior bruto frente al 0,1% previsto). El vicepresidente y ministro de Economía, Pedro Solbes, deslizó ayer este dato como base para la credibilidad de los Presupuestos de 2006, que ayer se debatieron en el Congreso. Para mantener la estabilidad presupuestaria, Solbes reclamó a las comunidades autónomas una actitud de "sobriedad y preocupación por los retos de futuro de la economía".

Las cuentas de las Administraciones públicas van mejor de lo esperado, un hecho que sirvió a Solbes para presentar ayer su Presupuesto para 2006 con mayor garantía de credibilidad. La diferencia entre ingresos y gastos prevista este año (incluidas las cuentas de las comunidades, los ayuntamientos y, sobre todo, la Seguridad Social, el verdadero foco del superávit) asciende a una décima del PIB. "Probablemente excederá en alguna o algunas décimas nuestras previsiones iniciales", adelantó Solbes en su intervención ante la Cámara para defender los Presupuestos Generales para 2006.

Esa afirmación implica que el excedente equivaldrá como mínimo al 0,2% del PIB, es decir, el doble de lo previsto. "Yo le puedo asegurar que este año liquidamos el Presupuesto con superávit", le espetó el vicepresidente al líder del Partido Popular, Mariano Rajoy, incrédulo ante las cifras. Incluso añadió: "Nos gustaría también cerrar el Estado con superávit". No obstante, este objetivo resulta más difícil, pues se espera un déficit del 0,4% en la Administración central.

El primero de la democracia

De lograrse, se tratará del primer superávit de la democracia española, como resaltó Solbes. También el Gobierno del Partido Popular se atribuyó en 2003 un superávit, aunque más tarde la revisión de la contabilidad nacional dejó ese hito en un leve déficit.

Con este colchón, al vicepresidente del Gobierno le resulta más fácil defender las bases económicas sobre las que se sustenta el Presupuesto para el año próximo, que prevé precisamente un 0,2% de superávit. Una cifra que el vicepresidente considera "prudente" una vez conocida la previsión para este año.

Esa bonanza, no obstante, dependerá en buena medida de la actuación de las Administraciones territoriales, tanto las autonómicas como los ayuntamientos. Solbes recordó que las comunidades y los ayuntamientos gestionan ya la mitad del gasto del país (el 48,6%), mientras que la Administración central se ocupa del 20,7% y la Seguridad Social representa el 30,7%. Con esta distribución, es fundamental que las comunidades cumplan la disciplina fiscal para garantizar el excedente final. Solbes aprovechó para "solicitar de todos los entes territoriales, pero en especial de las comunidades autónomas, una actitud de sobriedad y preocupación por los retos de futuro de la economía española similar a la que está mostrando hoy la Administración General del Estado". Solbes pidió a las comunidades que hagan "todo lo posible" por ceñirse a la décima de déficit que tienen prevista en el Presupuesto de 2006, incluso por mejorarla.

Más allá del superávit, el vicepresidente reconoció algunas dificultades que se ciernen sobre la economía española. La primera de ellas es la inflación, que ha alcanzado en septiembre su mayor nivel en dos años y medio, con un 3,7%. Se trata de la cifra más elevada desde que gobierna el PSOE. "No podemos estar satisfechos con el comportamiento actual de la inflación", admitió Solbes, aunque lo atribuyó al encarecimiento del petróleo y reclamó un esfuerzo para no establecer análisis superficiales de este dato. El ministro aseguró que los precios experimentan ese comportamiento debido "al crecimiento de la economía española y la fortaleza de la demanda interna", que genera mayor presión sobre la oferta y eleva los precios.

Así, el titular de Economía quitó hierro a lo que denominó "moderada presión inflacionista" y alertó contra las subidas salariales derivadas del aumento de la inflación. "Los intentos de recuperar vía salarios la pérdida de poder adquisitivo no sólo están condenados al fracaso, sino que pueden ser muy nocivos para la competitividad exterior de nuestra economía y para nuestra capacidad de generación de empleo", advirtió Solbes, que no aludió al alza de los beneficios empresariales, muy superior al crecimiento de los salarios, y a su impacto en la evolución de los precios.

Preocupados por los precios

Más adelante, y en respuesta a una pregunta de Rajoy sobre el déficit exterior, el vicepresidente reconoció que el aumento de los márgenes empresariales incide en el nivel de competitividad de las exportaciones, dado que también incrementan los precios de los productos españoles en el exterior. "Habría que trabajar en ese sentido", esbozó el ministro. Asimismo reconoció el papel de contención que ha desempeñado la moderación salarial sobre la inflación en los últimos años.

Además de la inflación, la economía española se enfrenta a otro reto en los años venideros. El descenso de tipos de interés experimentado en los últimos años y los fondos comunitarios recibidos, dos de los pilares del crecimiento, se verán "debilitados en los próximos años". Ante esta situación, el ministro insiste en fomentar un modelo económico más basado en la productividad y el empleo de calidad.

Ese objetivo dependerá en gran medida del proyecto de reforma laboral en que se hallan inmersos el Gobierno y los agentes sociales. Solbes aludió a este "ambicioso proceso" que persigue un equilibrio entre la protección a los trabajadores y la mayor flexibilidad para las empresas. El responsable de Economía realizó una defensa del proceso de regularización de inmigrantes desarrollado este año y lo valoró como un foco de creación de empleo legal beneficioso para la economía. "Puede que para algunos sea indiferente tener a trabajadores en la economía sumergida. [...] Para nosotros no lo es", zanjó el vicepresidente.

Con un tono más técnico, Solbes recordó las grandes líneas de los Presupuestos para 2006, con las políticas de investigación, desarrollo e innovación (I+D+i) como pilar fundamental. También citó las infraestructuras, la educación, las pensiones, la vivienda y la ayuda oficial al desarrollo entre los principales elementos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 26 de octubre de 2005