El presidente electo de Polonia abandona su retórica extremista y opta por la moderación

Lech Kaczynski promete ser "el presidente de todos" y tiende la mano a Rusia y Alemania

El futuro presidente de Polonia, el conservador Lech Kaczynski, de 56 años, arrinconó ayer la retórica antiliberal que le ayudó a ganar las elecciones del domingo y mostró, en su primera comparecencia oficial, su cara más amable y moderada. En el Parlamento, y ante el presidente saliente, el socialdemócrata Alexander Kwasniewski, proclamó que será el "presidente de todos" y que desea buenas relaciones con Alemania y Rusia, a las que fustigó en la campaña. Kaczynski aboga por regresar al Tratado de Niza y reforzar los lazos con Estados Unidos, país que visitará en unos meses.

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Polonia completó el domingo el giro a la derecha iniciado en las elecciones generales de septiembre. Los resultados definitivos dan a Kaczynski, de Ley y Justicia (PiS), el 54% de los votos, mientras que el liberal Donald Tusk, de Plataforma Cívica (PO), se quedó en el 46%.

Ambas formaciones se han comprometido a gobernar juntas. Pero aunque su victoria sobre la izquierda estaba cantada, los sondeos auguraban que sería la Plataforma, formación con fuertes apoyos en las ciudades, la que lideraría el proceso. En cambio, la dirección corresponderá al PiS, con mayor arraigo en el campo y las zonas pobres. Kaczynski será presidente y su correligionario Kazimierz Marcinkiewicz, de 45 años, primer ministro.

La retórica empleada en la campaña por Kaczynski parecía en ocasiones acercarse a la extrema derecha: constantes referencias religiosas, regreso a la tradición, defensa de la pena de muerte -aun admitiendo que no era posible en la UE-, exaltación del orgullo patrio, condena del liberalismo económico... Sin embargo, los analistas señalan que estos ingredientes fueron exagerados para ganarse simultáneamente el voto de derechas y de izquierdas. La estrategia tuvo éxito y se ganó a los votantes del agrario-populista Autodefensa, que en la primera vuelta sorprendió a todos al superar el 15%.

Investido ya de presidente electo -sustituirá a Kwasniewski el 23 de diciembre-, Kaczynski se presentó ayer mucho más contemporizador y moderado. Hizo una breve alusión a la "Polonia solidaria", pero sin citar a ninguno de los demonios de su campaña. "Mi objetivo es que trabajemos todos juntos", afirmó en el breve acto en el Parlamento. Y añadió: "Quiero ser el presidente de todos". Para facilitarlo, anunció que se dará de baja de su partido.

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Por la tarde, en una reunión con corresponsales extranjeros, mantuvo el mismo tono. Elogió al primer ministro británico, Tony Blair, dijo que quería reunirse pronto con todos los presidentes de los países que comparten frontera con Polonia y quiso matizar su euroescepticismo: "Sólo soy euroescéptico si se define así a quienes no quieren un Estado europeo mañana mismo", afirmó. El político añadió que impulsará un referéndum si a medio plazo Polonia adopta el euro.

Julia Pitera, diputada de PO que le conoce bien de su época de concejal, opina que el desplazamiento de Kaczynski a la derecha buscaba sólo "ampliar su electorado". "Ya ha demostrado muchas veces que cambia sus opiniones de forma táctica", sostiene. Cezary Mech, el arquitecto de su programa económico, formado en la escuela de negocio IESE de Barcelona, deja claro que los empresarios no tienen de qué preocuparse, pese a tanta diatriba contra el liberalismo: "Nuestro plan está inspirado en el de José María Aznar". Fuentes diplomáticas auguran que poco a poco el nuevo presidente irá dejando de lado los elementos más estridentes de su campaña.

Las mayores atribuciones presidenciales afectan a la política exterior y, por población, Polonia tiene en la UE un peso similar al de España. Kaczynski apuesta por olvidarse de la Constitución europea, volver al Tratado de Niza y reforzar los lazos transatlánticos. El futuro presidente reveló que ya ha hablado con George W. Bush y que ambos acordaron una visita a principios del año próximo a la Casa Blanca.

Tropas polacas en Irak

Kaczynski se mostró "orgulloso" de que Polonia mandase tropas a Irak -"somos un aliado firme y leal", destacó- y dijo que tratará con Bush la continuidad de la misión, que implica a 1.500 soldados y que debería concluir a finales de este año.

Kaczynski subrayó que desea buenas relaciones con Alemania y Rusia. El acuerdo, negociado en secreto, para construir un gasoducto entre ambos países que hipotéticamente podría dejar desabastecida a Polonia ha hecho revivir en el país todos los fantasmas de siglos marcados por la lucha por la independencia frente a sus poderosos vecinos.

Kaczynski reiteró ayer su enfado: "A veces Alemania parece olvidarse de que somos aliados en la UE y en la OTAN", afirmó el futuro presidente. Kaczynski añadió que le gustaría que el ruso Vladímir Putin visitara Varsovia, y dijo que la única vez que lo ha tratado le causó buena impresión.

Lech Kaczynski, tras conocer los resultados oficiales, en Varsovia.
Lech Kaczynski, tras conocer los resultados oficiales, en Varsovia.REUTERS

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