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Reportaje:

Joyas de tinta china

El Conde Duque expone las ilustraciones realizadas por Daniel Vierge para 'El Ingenioso Hidalgo Don Quijote'

Madrid recobra estos días la memoria de uno de los más preclaros artistas aquí nacidos, Daniel Urrabieta Vierge, a través de una exposición de sus obras que presenta el centro cultural municipal Conde Duque hasta el próximo 8 de enero. Se trata de la colección de ilustraciones recopilada por Javier Krahe y la Hispanic Society de Nueva York, que este dibujante impar realizó para El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de La Mancha y que alcanzaron para él mismo -y para quienes tienen el placer de contemplarlas- el clímax de su arte.

Nacido en 1851 en el hogar regentado por el prolífico ilustrador Vicente Urrabieta, Daniel se familiarizó bien pronto con la pluma y la tinta china. Con apenas 18 años, tras las jornadas revolucionarias de La Gloriosa, sus padres le envían a París con el ánimo de alejarle de los riesgos madrileños, sin imaginar los que le aguardaban, al poco, en la capital francesa. Allí, gracias a los contactos establecidos por su padre, Daniel comienza a relacionarse con la élite artística francesa de la mano de Víctor Hugo, al que su familia había conocido en Madrid. El padre del escritor francés, general de Napoleón bajo la ocupación de parte de España por las tropas de Bonaparte, se había establecido con su familia en la capital madrileña en 1809.

En París, Daniel Vierge, que optó siempre por apellidarse como su madre, trabajó con una extraordinaria disciplina, tanta que, tras sufrir una hemiplejía recién cumplidos los 30 años, dolencia que le paralizó todo el hemisferio derecho, rehízo su magnífica y anterior destreza. Consiguió ser capaz de superarse dibujando con la mano izquierda de manera más sublime aún a partir de entonces.

Vierge participó de los efluvios, aún románticos, de la ilustración finisecular parisiense, pero los echó a un lado para dejarse impregnar por las influencias que llegaban a Europa en aquella etapa y de las cuales interiorizaría, entre otras, la procedente de Japón, con una delicada finura en la formación de las figuras dibujadas. Pero lo que más sorprende de sus ilustraciones no es la depuradísima técnica que exhibe, sino, sobre todo, el sentido de relato visual, que cobra en él una excelencia insuperada. Ni siquiera por el más célebre Gustavo Doré, quien nunca alcanzó una tan cabal percepción del fenómeno quijotesco como la del ilustrador madrileño. El personaje cervantino se convirtió para Daniel Vierge en una aventura. Viajó a La Mancha y recorrió numerosos enclaves de la singladura del hidalgo manchego. De tal visita, la exposición da cuenta con bellísimos dibujos realizados en Argamasilla, Alcázar, Criptana... Con un entusiasmo guiado por la sabiduría que de su pluma entintada surgía, Vierge supo rescatar la frescura de aquellos corrales, patios y zaguanes bañados por la más alta luz de Castilla.

Daniel Urrabieta Vierge. Creador de imágenes, ilustrador gráfico. Martes a sábados, de 10.00 a 20.00. Domingos y festivos, de 11.00 a 14.00. Centro Cultural Conde Duque. Conde Duque, 9 y 11.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 16 de octubre de 2005