Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
Reportaje:Aulas

Alumnos en el tajo

El 20% de los jóvenes andaluces reconoce haber compatibilizado alguna vez el trabajo con los estudios

¿Cómo estudiar sin demasiado dinero? Es una pregunta a la que se enfrentan muchos jóvenes al inicio de cada curso, incluso algunos se lo preguntan al final: "¿Cómo lo he hecho?" Cuando un estudiante o su familia no puede sufragar los gastos de unos estudios, hay que buscar todas las salidas posibles y éstas siempre pasan por solicitar una beca o bien, si se es mayor de 16 años, ponerse a trabajar.

Antes de esa edad, la educación obligatoria es gratuita. Este año, la piedra angular de las ayudas de la Junta en Primaria y Secundaria es el nuevo modelo de gratuidad de los libros de texto. Ha empezado por los dos primeros cursos de Primaria (6 y 7 años) y paulatinamente se irá ampliando a los demás cursos de ese ciclo y Secundaria. Así, los libros pasarán a ser propiedad de los centros y cada año -por un periodo máximo previsto de cuatro- serán heredados por la siguiente promoción de alumnos. La Consejería de Educación ha fijado el gasto por niño en 93 euros. Con la implantación de este sistema de gratuidad universal.

Por su parte, el Ministerio de Educación, que subvencionaba con 87 euros a las familias con ingresos bajos, irá eliminando sus ayudas para la adquisición de libros de texto, al mismo ritmo que la Junta generaliza su nuevo modelo de gratuidad.

Para el curso 2005-2006 el ministerio ha presupuestado 952,4 millones de euros en becas de convocatoria general; becas de movilidad; de inicio universitario; de colaboración y ayudas a al educación Infantil; a la Especial; a idiomas y a educación exterior; ayudas a para la adquisición de libros y material didáctico; exención de tasas educativas a las familias numerosas de tres hijos. En toda España los becados este curso, excluyendo a los pequeños de Educación Infantil, han sido 580.169.

Para la concesión de una beca, el Ministerio de Educación tiene en cuenta, además de los resultados académicos de quien pide la beca, otros aspectos como la renta familiar -o del solicitante, en caso de estar emancipado- si se es familia numerosa o se es huérfano, si el solicitante o algún hermano o hijo de éste es minusválido; el empadronamiento; el tener hermanos estudiando fuera del domicilio familiar...

Estos requisitos hacen que no todo el mundo pueda disfrutar de becas. La salida entonces pasa por buscar un trabajo. En Andalucía, el 20% de los jóvenes (entre 16 y 30 años) reconocen haber compatibilizado trabajo y estudio alguna vez. De ese 20%, un 9,5 lo está haciendo actualmente. Así lo refleja una encuesta realizada por el Instituto de Estudios Sociales de Andalucía (IESA) y el Instituto Andaluz de la Juventud (IAJ) en 2003 y actualizada en el primer semestre de 2005.

"La situación que domina es: o bien estudiar, o bien trabajar", dice el director general del IAJ, Joaquín Dobladez. "Los trabajos que eligen los estudiantes no suelen tener demasiada remuneración, pero a cambio son flexibles en su horario", explica.

En su opinión cada vez hay más oferta de este tipo de empleos que se ofrecen a estudiantes, que Dobladez quiere diferenciar del empleo precario al que muchos jóvenes acceden sin estar estudiando. "Apostamos por un empleo digno y de calidad siempre. Pero hay que dejar claro que no es la misma situación la de alguien que se pone a trabajar para emanciparse que otro que lo hace para compatibilizarlo con los estudios", añade Joaquín Dobladez.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 11 de octubre de 2005