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Aulas

"Las becas siempre llegan tarde"

Toni Pardo no tiene niños, pero a sus 21 años se ha convertido en una "experta" a la hora de tenerlos a su cargo. El curso pasado, mientras finalizaba su último año de Magisterio en la especialidad de Infantil, dedicó todas sus tardes, de lunes a viernes, a cuidar de dos niños pequeños, "y uno de ellos no llegaba al año", resalta. "Por la mañana iba a la universidad, por las tardes, de tres a ocho o incluso hasta las nueve, me ocupaba de los niños y sólo podía estudiar por las noches", recuerda esta chica de Navas de San Juan, estudiante en la Universidad de Jaén.

Ahora que ha decidido ampliar su formación con la licenciatura en Psicopedagogía, Toni ha vuelto a pegar carteles cerca de los parques y colegios, en cabinas de teléfonos y zonas residenciales. Se ofrece para cuidar a niños, recogerlos del colegio e, incluso, para realizar tareas del hogar. El dinero que obtiene a cambio le ayuda a pagar el alquiler del piso, que comparte con su hermana, y los gastos de luz y agua.

Aunque reconoce que tiene beca (unos 3.000 euros) lamenta que ésta "llegue tarde", casi siempre a finales de curso. "El dinero hace falta en septiembre, cuando tenemos que buscar piso, hacer la matrícula, comprar libros... En junio ya se ha acabado el curso y vuelvo a la casa de mis padres", subraya. Aunque considera que "a veces" el trabajo que realiza "no está bien pagado" señala que ésta es la única vía que ha encontrado para poder compaginar su trabajo con los estudios y poder vivir de forma independiente. "Los padres siempre están dispuestos a ayudarte, pero no pueden hacerlo eternamente", concluye.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 11 de octubre de 2005