Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
PRIMER ECLIPSE ANULAR EN LA PENÍNSULA DESDE 1764

España se detiene al paso del eclipse

El fenómeno astronómico congregó a cientos de miles de personas en su recorrido por la Península

Cientos de miles de personas hicieron ayer un alto en su actividad diaria para levantar la cabeza y observar en el cielo el paso del eclipse anular de Sol. El extraordinario fenómeno astronómico, el primero de su tipo visible en la Península en 241 años, recorrió España desde Pontevedra hasta Alicante. En su recorrido se oscureció el día y la temperatura descendió uno o dos grados. Miles de curiosos se congregaron para seguir el espectáculo celeste en torno a observatorios, planetarios o simplemente calles, plazas y edificios. Muchos no siguieron las advertencias sanitarias y contemplaron el fenómeno sin la protección necesaria, lo que generó decenas de ingresos por lesiones oculares, aunque ninguno grave.

Cientos de miles de personas vieron ayer por la mañana lo extraordinario en el cielo: un eclipse anular de Sol, el primero de este tipo visible en la Península Ibérica desde 1764. Este fenómeno se registra cuando la Luna se interpone entre la Tierra y el Sol, pero sin cubrir totalmente la esfera de la estrella; el resultado, durante la máxima ocultación solar, es un anillo dorado en el cielo.

El eclipse de ayer duró casi cuatro horas desde que se empezó a ver la sombra de la Luna proyectada sobre el Sol hasta que terminó. El fenómeno completo (su fase máxima se registró entre las 10.51 y las 11.03) se pudo ver en una franja de 180 kilómetros de ancho que atravesó la Península Ibérica desde Pontevedra hasta Alicante. En el resto del territorio se apreció el eclipse parcialmente. La expectación fue enorme y en algunas comunidades autónomas faltaron gafas para todos los que se concentraron para observar el fenómeno celeste.

- Madrid. Decenas de miles de personas salieron ayer a las calles de Madrid para observar el eclipse solar, que duró cuatro minutos en la fase de máxima ocultación, cuando se apreció nítidamente el anillo brillante del Sol. El ambiente era de festiva expectación. La demanda de gafas desbordó la posibilidad de proveer de ellas a todos los interesados, muchos de los cuales -en torno a 10.000- se congregaron a partir de las nueve de la mañana en el Planetario de Madrid, enclavado en el parque de Enrique Tierno Galván. Allí una gran pantalla brindaba imágenes del Sol y del avanzante contorno de la Luna que, poco a poco, iba ocupando una porción mayor de la estrella. Tal progreso era saludado con exclamaciones por centenares de adolescentes que acudieron al parque madrileño en grupos procedentes de colegios e institutos.

Bruno, de 13 meses, era quizá el más joven de los asistentes y observaba perplejo desde los brazos de su padre el bullicio circundante. Para Ingrid, ecuatoriana de 15 años, el reto de mirar al Sol eclipsado implicaba un riesgo adicional, ya que mostraba la córnea de su ojo izquierdo enrojecida. "Pero no quiero perdérmelo", decía. Algo similar indicaba Lourdes Moreno, psicóloga puertorriqueña, experta en primatología: "He demorado mi partida de Madrid para asistir al eclipse", contaba con una sonrisa. "Es algo irrepetible y deseo presenciarlo".

Cuando llegó el momento supremo, en el cual el sol quedó reducido a un anillo encendido, Ara Malikian, violinista libanés de origen armenio, interpretó para los asistentes su composición Sombra lunar, de reminiscencias bachianas, que acometió en sol menor. La luz comenzó a menguar un poco, apagando los rostros y mermando las miradas. "Tengo frío", dijo Victoria, mientras las hojas de los árboles parecían más lacias y el perrito Óscar, se mostraba muy reservón. La luz regresó tras cuatro minutos y algunos asistentes, como Javier y José Luis, se abrazaron. Otros, también tenían la sensación de haber asistido a un acontecimiento histórico.

En el Museo Cosmocaixa (Alcobendas, Madrid) casi 3.000 personas, entre ellos centenares de niños, vieron el eclipse usando gafas especiales y cajas de proyección indirecta del Sol, pero también en la pantalla del auditorio, donde se proyectó en directo todo el acontecimiento astronómico captado en la terraza del museo con un telescopio. Las imágenes se transmitieron también desde allí al Museo de la Ciencia fundación La Caixa de Barcelona, ya que allí no era visible el eclipse completo. Los especialistas del Centro Astronómico de Ávila y de los Cursos de Astronomía Urania se encargaron en Cosmocaixa de la observación con una decena de telescopios.

Miles de personas siguieron ayer el espectáculo celeste a través de Internet. Unos 50.000, por ejemplo, fueron los interesados que conectaron por ordenador con la transmisión en directo del eclipse realizada desde la Universidad Autónoma de Madrid.

- Comunidad Valenciana. En el momento en que empezaba el eclipse anular, segundos antes de las 11 de la mañana, una ovación se levantó en el Museo de las Ciencias Príncipe Felipe de Valencia y alguien gritó "¡Gol!". Se trataba del director del museo, Manuel Toharia, que seguía la observación desde la zona norte del edificio sin parar ni un minuto de dar explicaciones a los asistentes (cerca de 2.000).

El eclipse, subrayó Toharia, tenía escaso interés científico -"en Mesopotamia, siglos antes de Cristo, ya calculaban exactamente cuando ocurriría"- pero el acontecimiento de ayer era toda una oportunidad para difundir cultura científica. "La gente se hace preguntas, eso siempre es bueno", comentó el director del museo.

Toharia se interesaba por la temperatura del Sol, describía los tipos de estrellas y relataba anécdotas sobre sacrificios, mientras Andreu Carbó y Albert Espargaró, de 17 años, afinaban la cámara fotográfica. Los dos jóvenes de Cardedeu (Barcelona) preparaban un trabajo para la asignatura de Tecnología, y eran un ejemplo de las personas llegadas desde otras partes de España para seguir el eclipse. Carbó y Espargaró comentaban que el fenómeno era demasiado poco frecuente como para perdérselo a cambio de un día de clase. José Andrés Camelo, colombiano, de 31 años, aficionado a la astronomía y residente en Valencia, recordaba por su parte haber visto uno parecido, a principios de los años 90, en su país.

En Alicante, las nubes ocultaron el espectáculo. Guillermo Bernabéu, astrofísico de la Universidad de Alicante, viajó en 1993 a Bolivia para contemplar un eclipse total de sol, y en aquella ocasión las nubes también impidieron ver con nitidez este fenómeno. "Es una pena y una lástima, pero la astronomía es así", comentó ayer junto a una larga cola de alumnos y profesores que en el campus universitario aguardaban para coger una de las 2000 gafas protectoras que regalaron y que se agotaron, aunque no hicieron mucha falta ya que las nubes en Alicante impidieron ver bien el eclipse, pero en algunos momentos se abrieron claros en el cielo y el público aplaudió con entusiasmo. Mikel Rey tiene 21 años y es de Denver (EE UU) y su amiga Tahsahauna William de Nueva York hacían fotos como locos. "Es increíble, no podemos decir otra cosa", comentaban entusiasmados aprovechando alguno de los claros que se fueron abriendo durante la mañana. "En EE UU, nuestros amigos no lo han podido ver, así que esta tarde les enviaremos las fotos", apuntaron.

El presidente de la Agrupación Astronómica de la Universidad de Alicante, Rubén García, preparó, junto a sus compañeros, un amplio despliegue de telescopios para seguir el eclipse y cámaras especiales para captar su imagen y trasmitirla por Internet. "Estamos un poco decepcionados por las nubes, hoy es un día histórico", comentó García, que esperará al 2026 para poder observar un fenómeno similar.

La expectación que generó este fenómeno provocó un apagón en la red Internet donde el acceso a las páginas web que retransmitían el fenómeno quedaron bloqueadas. "No podemos retrasmitir nada, ni tampoco ver qué pasa en otros lugares", reconocieron los miembros de la Asociación.

En Dénia, una localidad de la Marina Baixa en la que mejor se observó el eclipse, congregó a una treintena de astrónomos procedentes de diferentes países europeos.

- Galicia. Galicia fue el primer territorio español que disfrutó del espectáculo del eclipse, contemplado en toda su nitidez gracias a un día espléndido, sin una sola nube en el cielo. A las 10.51 horas, se formó el anillo en la esfera solar y cientos de personas estallaron en aplausos junto al observatorio astronómico de la Universidad de Santiago de Compostela, que organizó la observación para seguir el fenómeno y explicar sus detalles a los ciudadanos interesados en sus pormenores.

El observatorio repartió gafas a los presentes, entre ellos niños de diversos colegios, e instaló un telescopio con una pequeña pantalla adosada en la que se podía ver una imagen del eclipse. No había gafas para todos, pero la gente las compartió con camaradería y una sensación general de asombro bajo la luz solar tenuemente desvaída. A la misma hora, los turistas que visitaban Santiago se agruparon en la plaza del Obradoiro para admirar el fenómeno a la sombra de la catedral. El lugar más privilegiado de Galicia para seguir el eclipse fue la ciudad de Pontevedra, donde el anillo resultó perfectamente apreciable. La Consejería de Sanidad de la Xunta no tuvo constancia de daños personales ocasionados por mirar el eclipse sin las debidas precauciones.

- Zamora. El día amaneció claro y ni una sola nube osó interponerse ante el sol. El eclipse anular se pudo ver desde Zamora con toda nitidez, y miles de personas pudieron disfrutarlo, desde que la sombra de la Luna comenzó a ser ligeramente visible sobre la superficie del astro rey, pasadas las 9,40 horas, hasta su final, hacia las 12,15.

Desde minutos antes de la fase anular, que se inició a las 10,53 horas y duró 4 minutos y 2 segundos, ya se podía observar a muchas personas mirando el Sol con gafas especiales. En la calle la luz se difuminó, produciendo una sensación similar a la del amanecer. A a las once de la mañana la temperatura no superaba los mismos 4 ó 5 grados del comienzo del día.

Numerosos grupos de personas, provistas de gafas especiales (algunos utilizaban caretas de soldadura), se concentraron de forma espontánea en las fachadas soleadas, dejando por un momento sus trabajos. Otros cientos de personas asistieron a lugares especialmente preparados para ver el eclipse: el Instituto de Secundaria Río Duero preparó la observación en la plaza de la Constitución y 500 alumnos recibieron una lección práctica sobre eclipses. No hubo ayer constancia de que lesiones oculares producidas por la observación del Sol sin la debida protección. La mayor parte de los ciudadanos pudieron utilizar las miles de gafas que se habían repartido gratuitamente en las ópticas y otros establecimientos zamoranos.

- Cataluña. En otras partes de España, como en Cataluña, el eclipse fue parcial. Pero, aún así, en Barcelona sacó de las aulas a miles de estudiantes, mayoritariamente de ESO, que lo observaron desde el patio de la escuela, donde muchos profesores aprovecharon el evento para dar una clase práctica de astronomía.

Esta información ha sido elaborada por Rafael Fraguas, Alicia Rivera, Ignacio Zafra, Ezequiel Moltó, Xose Hermida, José Lera y Marta Costa-Pau. Podrá consultar un vídeo, un gráfico animado y dos galerías de imágenes del eclipse anular en ELPAIS.es.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 4 de octubre de 2005