Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

La exposición 'Viaje a las islas invitadas' recorre la vida y la obra de Altolaguirre

Manuel Altolaguirre (1905-1959) llegó a Madrid en 1925 dispuesto a trabajar en el bufete de abogados del padre de José Bergamín. Su pasión por la poesía y la imprenta, que se remontaba a su adolescencia en su Málaga natal, pudo más. Desde el pasado miércoles y hasta el 11 de noviembre una exposición en la Residencia de Estudiantes de Madrid, procedente del Palacio Episcopal de Málaga, rinde homenaje al poeta más joven de la generación del 27 con motivo de su centenario. Comisariada por el profesor James Valender y organizada por la Sociedad Estatal de Conmemoraciones Culturales, la Residencia de Estudiantes, la Junta de Andalucía y la Diputación de Málaga, Viaje a las islas invitadas ofrece un recorrido por la vida y la obra del polifacético Altolaguirre como poeta, impresor y cineasta.

La exposición reúne fotografías, la correspondencia del poeta con sus contemporáneos y cuadros de Dalí, Palencia, Lorca, Moreno Villa o Bores, entre otros, junto a la obra de pintores cubanos que Altolaguirre trató en el exilio como Carlos Enríquez. Fotografías, documentos personales y una impresionante muestra del prolífico trabajo que -en solitario y junto a Concha Méndez- desarrolló en Madrid, París, Londres, en el frente republicano y más tarde en Cuba y México desde el exilio, trazan el inquieto perfil del poeta. Las vitrinas muestran las primeras ediciones de Salinas o Guillén que Altolaguirre compuso desde su imprenta junto a las legendarias revistas Poesía, Litoral, 1616 o La Verónica. Como actividades complementarias a la exposición se celebrará un congreso internacional en Málaga y Madrid y el II Encuentro Internacional de Poesía.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 1 de octubre de 2005