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LOS PROBLEMAS DE LOS INMIGRANTES

Cinco inmigrantes mueren tiroteados en Ceuta tras intentar saltar la valla 600 subsaharianos

Cinco inmigrantes subsaharianos fallecieron durante la madrugada de ayer cuando las fuerzas de seguridad de España y Marruecos intentaron detener una avalancha de 600 inmigrantes que trataban de saltar la valla fronteriza hacia Ceuta. Los dos extranjeros que cayeron en el lado español presentaban sendas heridas de bala, mientras uno de los que perecieron en Marruecos tiene impactos de postas; y los otros dos, de bala. España y Marruecos, que ayer celebraban una cumbre al más alto nivel en Sevilla, han abierto una investigación conjunta para aclarar los hechos, ya que fuentes de cada lado de la frontera han acusado a la contraria de los disparos. La sucesión de avalanchas en Ceuta y Melilla -esta ciudad vivió otro intento, de 400 extranjeros, al alba de ayer- había llevado al Gobierno español a decidir el miércoles (antes de los fallecimientos) destinar a tres compañías del Ejército a cada ciudad para patrullar por el perímetro fronterizo. Rabat, por su lado, ha reforzado desde ayer el borde de Ceuta con 1.000 soldados y el de Melilla, con 600.

El Ejecutivo moviliza seis compañías de legionarios y regulares, con 720 efectivos, para vigilar las vallas de Ceuta y Melilla

Un informe de la policía de Ceuta asegura que los agentes españoles vieron abrir fuego a gendarmes marroquíes

Los Gobiernos de Marruecos y España abren una investigación conjunta para precisar el origen de los disparos

La avalancha se produjo sobre las tres de la mañana. Los inmigrantes apostaron en la verja cientos de rudimentarias escaleras, construidas con palos y gomas de neumáticos anudadas, en la zona conocida como finca Berrocal, muy cerca del paso fronterizo del Tarajal, donde la verja tiene sólo 3,5 metros de altura.

Los inmigrantes fueron recibidos en el lado español por una decena de guardias civiles, que aseguran que únicamente utilizaron contra los asediadores material antidisturbios. Luego fueron apoyados por más guardias, así como por agentes del Cuerpo Nacional de Policía y de la Policía Local. Por el lado marroquí, los perseguidores pertenecían a las fuerzas auxiliares (Mehanía) y a la Gendarmería Real. En total, según fuentes ceutíes, 163 inmigrantes lograron entrar en la ciudad norteafricana, 47 ellos con heridas.

Durante la refriega murieron cinco inmigrantes, según la vicepresidenta primera del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega. Sin embargo, la agencia de noticias marroquí MAP asegura que los fallecidos son cuatro. Dos cayeron en lado español y tres, en el marroquí. Otros 160 subsaharianos resultaron heridos. Los primeros datos recogidos por los forenses españoles apuntaron a que una de las muertes se había producido por aplastamiento y la otra, como consecuencia de un profundo corte en el cuello provocado por las cuchillas de la concertina, o alambre de espino que corona la valla.

No obstante, cuando los forenses desnudaron a los dos fallecidos para las respectivas autopsias, comprobaron que uno de ellos presentaba un impacto de bala, con orificio de entrada y salida, mientras el otro tenía un disparo en el gluteo. Las primeras pesquisas hechas por la Guardia Civil sobre las trayectorias de los disparos y de los restos de munición recogidos en la zona indican que los tiros fueron efectuados desde el lado marroquí.

Las fuentes de la Guardia Civil consultadas aseguran que en ningún momento dispararon con bala para repeler la avalancha. "Los agentes iban con fusiles Cetme con bocachas para disparar pelotas de goma", aseguran. Un informe del Cuerpo Nacional de Policía en Ceuta precisa que los agentes que intentaron contener la avalancha vieron a gendarmes marroquíes utilizar sus armas de fuego. Estos policías vieron los cuerpos de los dos fallecidos en España y otros dos cadáveres en Marruecos. Además, fuentes de la investigación aseguran que al menos uno de los tres caídos en el lado marroquí presentaba disparos de postas. Sin embargo, la agencia oficial de noticias marroquí MAP asegura, citando a "una fuente policial responsable" y a "compañeros de los inmigrantes", que los fallecidos murieron "por disparos del lado español".

La crisis fronteriza se produjo horas antes de que comenzara en Sevilla la VII Reunión de Alto Nivel entre Marruecos y España, en la que uno de los temas estrella era la cooperación bilateral en materia de inmigración irregular. Durante la rueda de prensa posterior al encuentro, el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, y el primer ministro de Marruecos, Driss Jettu, anunciaron la apertura de una investigación conjunta sobre los hechos de Ceuta, cuyo resultado se comprometieron a difundir "de manera inmediata".

Ambos consideraron "prematuro" hablar del origen de los disparos. Zapatero comunicó a Jettu, que el día anterior había decidido reforzar la vigilancia de las fronteras de Ceuta y Melilla con fuerzas militares. En concreto, desde ayer patrullan el perímetro de Ceuta dos compañías de Regulares, de 120 hombres cada una, apoyados por otra compañía de reserva del mismo cuerpo. En Melilla vigilan una compañía de Regulares y una de la Legión, mientras otra de legionarios queda de reserva. En total, 720 efectivos. Los militares irán armados con sus fusiles de reglamento (H&K) y apoyados por vehículos blindados BMR para que sean "muy visibles" y tengan efecto disuasorio.

Los militares irán armados con sus fusiles de reglamento (H&K) y apoyados por vehículos blindados BMR para que sean "muy visibles" y tengan efecto disuasorio.

Las órdenes que han recibido son no hacer uso de sus armas de fuego y limitarse a patrullar por la carretera que discurre entre la doble valla fronteriza, a fin de "impedir los saltos". El Ministerio del Interior los va a dotar de material antidisturbios.

El refuerzo fronterizo forma parte del plan especial para Ceuta y Melilla que el Consejo de Ministro tiene previsto aprobar hoy, y que pretende incrementar y abordar medidas específicas de seguridad, mejorar los Centros de Internamiento y alguna otra medida de tipo social. El ministro del Interior, José Antonio Alonso, ha solicitado comparecer ante la Comisión de Interior del Congreso de los Diputados para dar cuenta de la investigación sobre los hechos de Ceuta. El líder del PP, Mariano Rajoy, exigió al Gobierno español que haga a Marruecos cumplir sus obligaciones, al tiempo que calificó de insuficiente la apertura de una investigación conjunta de los hechos.

Los soldados no podrán disparar

El Estado Mayor de la Defensa ha aprobado unas normas de enfrentamiento (Roes) específicas para los soldados que desde ayer patrullan los perímetros fronterizos de Ceuta y Melilla. La orden es que, aunque vayan armados con los fusiles de asalto, no abran fuego. Se tendrán que limitar a disuadir y a evitar el salto de la valla que ya da definitivamente paso a España. Para ello sí podrán utilizar la fuerza y, cuando lo reciban, el material antidisturbios del que van a ser dotados, según fuentes del Ministerio de Defensa.

Los soldados estarán bajo las órdenes de los tenientes coroneles jefes de las comandancias del instituto armado de Ceuta y Melilla. Cada compañía queda supeditada a su mando natural, pero siempre con un oficial de enlace de la Guardia Civil. Las fuerzas ya se encontraban en las ciudades norteafricanas, por lo que no ha sido necesario llevarlas desde la Península. No obstante, como serán relevadas cada 24 horas, es posible que sea necesario desplazarlas.

Los militares que participan en el dispositivo carecen de la consideración de autoridad, por lo que podrán impedir el paso e incluso retener a los inmigrantes pero, en ningún caso, detener, labor que hará la Guardia Civil, a cuyas órdenes queda la fuerza. Los soldados patrullarán por la carretera que recorre los perímetros de ambas ciudades entre las dos vallas fronterizas. Entre las órdenes recibidas se incluye que lleven el armamento en lugar bien visible, y que hagan visible también los blindados de apoyo (BMR). Está previsto que en las próximas horas reciban material antidisturbios, sobre todo escudos y porras, por parte del Ministerio del Interior.

Legionarios y regulares ya vigilaron la frontera de Ceuta con el Gobierno de José María Aznar, en 1996, aunque en aquella ocasión lo hicieron desarmados.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 30 de septiembre de 2005

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